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La rotonda de Alcampo > Sergio García de la Cruz

   

Popularmente conocida como la rotonda de alcampo, es una glorieta que nos pone los pelos de punta a los miles de conductores que día tras día tenemos que lidiar con ella. Inseguridad, porque es insegura. El caos está servido, predomina la ley del oeste y los accidentes se suceden casi a diario.

Una rotonda que une varias confluencias de accesos desde distintos núcleos importantes; en ella se juntan los que vienen de la autopista desde Santa Cruz (TF-5), los que vienen desde la Carretera General Santa Cruz/La Laguna a través de la Avenida César Manrique, y los que vienen desde el Camino de la Hornera y que ya han pasado por la otra rotonda anterior, cuando llegan a esta vienen enfadados y con preferencia, o sea: a tope, y claro, no dejan que nadie salga, y qué ocurre, pues que los que vienen de la Autopista esperan…, y esperan…, y los que vienen de la Finca de España, esperan… el doble, tanto que la cola termina bloqueando el cruce del tranvía (más abajo).

La situación no es nueva ni desconocida, y mucho menos por los que tienen el poder de solucionarlo, y qué ocurre… que pasan del tema, o eso, o no saben qué hacer, y pensando en esta última les echaré una mano dándoles la solución: SEMÁFOROS, bien coordinados claro está, o eso o descongestionar el tráfico de coches que viene desde Santa Cruz, muchos de ellos van a la universidad, por tanto, bastaría con abrir otra salida de la autopista un poco más arriba, que serviría de desahogo y usarían los que van a la Universidad y hacía el Astrofísico, evitando de esa manera pasar por la rotondita infernal.

Las rotondas surgieron en nuestro país desde hace muchos años y realizan una importante función ya que agilizan el tráfico, pero pierden su eficacia cuando sobrepasan su capacidad de usuarios. Normalmente, digamos que los usuarios de ellas se autorregulan y se mantiene un necesario equilibrio, por tanto, desde que la balanza se inclina hacia uno de los confluentes al círculo maldito se originan importantes atascos; perdiendo su valor esencial.

Diseñar una rotonda no es una cuestión que deba dejarse al azar; necesita un estudio previo y concienzudo basado en condiciones y usuarios, se trata de aprovechar lo positivo que nos pueden ofrecer. Desde el momento mismo que una rotonda crea atasco se convierten en algo inútil y sin ventajas, en ese mismo momento se debe añadir lo que en un principio se trató de evitar que son: una intersección regulada por semáforos.

*Criminólogo y experto en Seguridad