X
el hierro > crisis volcánica

La ruta de los evacuados, con mucha marcha

   

[apunte]

Del campo de fútbol de La Restinga a la residencia escolar de Valverde, donde a las 18.30 horas se habían inscrito 45 vecinos del pueblo desalojado. La Cruz Roja atendió a los vecinos en todo momento y hasta se instaló una carpa en el campo de fútbol, a modo de hospital de campaña. El viaje de este grupo de desalojados resultó especialmente movido, pero no por el volcán, precisamente, sino por el accidente que estuvo a punto de provocar una camioneta que arremetió contra la guagua cuando ya estaba parada. Solo fue otro susto. / Fotos: Domingo Negrín

[/apunte]

D. NEGRÍN MORENO (ENVIADO ESPECIAL) | El Pinar

El semáforo está en rojo. La Guardia Civil detiene el taxi en el que viaja el enviado especial de DIARIO DE AVISOS. Hace un cuarto de hora que se cerró el acceso a La Restinga, en aplicación del protocolo de seguridad por riesgo de erupción volcánica. “Él puede entrar, pero usted debe regresar”, le comunica un agente al conductor del servicio público. “¡Qué poco valen los periodistas!”, bromea el taxista.

El punto de encuentro es en el campo de fútbol, donde se ha instalado una carpa de Cruz Roja. Hay menos nerviosismo que en un partido de la máxima rivalidad. Hasta las cuatro y diez habían pasado casi 500 personas. El reagrupamiento se convierte en evacuación. Ahora, sí.

El plan consiste en desalojar el pueblo cuanto antes, por si las moscas. El 80% de sus habitantes (no más de 550) tiene casa o familiares en El Pinar (cabecera del municipio). A los demás habrá que buscarles alojamiento. Por las buenas o por las malas.

Entre los informadores concentrados se encuentran Olga, de La Sexta, y Ángela, de TVE. A las dos las mandaron de Madrid para cubrir el acontecimiento. Y ambas enfocan el temple de la gente. A los congregados se les notifica que una guagua llegará pronto. Hay plazas disponibles para los que quieran pernoctar en la residencia escolar de Valverde. Durante la espera, Nancy cuenta que escuchó a una chica hablando por teléfono de reubicación. “Iba a entrar en la casa, pregunté y me dijeron que teníamos que salir ya”.

El alcalde de El Pinar, Juan Miguel Padrón, exalta el sosiego: “Han sabido comprender las circunstancias. Me alegro mucho del excepcional comportamiento ciudadano”. Padrón se felicita y reitera su agradecimiento. “Han hecho sus labores cotidianas con normalidad”.

El primer regidor de El Pinar se siente arropado. “Se han ofrecido los otros dos alcaldes de la Isla, el presidente del Cabildo está aquí. El presidente del Gobierno canario, Paulino Rivero, y la ministra de Defensa, Carme Chacón, se han colocado la ropa de faena”. Dentro de lo que cabe, ha recibido muchas alegrías.

En esta crisis sísmica, el humor es lo último que se pierde. “El tipo se bebió quince cervezas”, cuchicheó alguien. “¡Así temblará el río!”, comenta otro.

A las 16.50 parte la guagua. Van 21 pasajeros (incluida una niña de dos años), más este periodista y la reportera de TVE con su cámara. También hay algunos guiris. “¿Dónde está la guitarra?”, preguntan desde el fondo. Uno de los ocupantes se explaya a través del móvil: “Ya nos están evacuando a Valverde. Mira las noticias, porque esto está feo. En La Restinga no queda prácticamente nadie. Antes fui al bar a cortar el gas y oí decir que cuando nos vayamos nosotros vendrá la Guardia Civil para vaciar las viviendas. Así está la situación. Eso es lo que hay. Hasta mañana no sabremos nada. Igual estamos una semana en Valverde, ¿entiendes? Yo tengo familia en El Pinar, pero me voy con la peña. No te preocupes, que me lo pasaré mejor así”.

A las 17.10, la guagua recoge a la nieta de Nancy en El Pinar y a las 17.43 llega a la residencia escolar, situada cerca de la casa cuartel de la Guardia Civil. Al mismo tiempo, una ambulancia de Cruz Roja trae a Panchita.

El mayor susto se produce sin un alma dentro. Una camioneta arremete contra la guagua, con las puertas del maletero abiertas. El brinco del chófer y el sonido del estampido hacen temer que se trata de un movimiento sísmico. Por fortuna, solo se registran daños materiales.

Minutos antes, un coche amagó con provocar un accidente y levantó de su asiento a la chiquilla de cinco años.

Fin del trayecto.