X
I jornada de sanidad y bienestar > las mesas de trabajo

La salud de las clases sociales

   

INMA MARTOS | SANTA CRUZ DE TENERIFE

La clase social es determinante en la salud de las personas. Esa es la conclusión de un estudio al que aludió el segundo ponente de la mesa sobre vida saludable de las primeras Jornadas de Sanidad y Bienestar organizadas por Diario de Avisos, Benito Maceira, nefrólogo del Hospital Universitario de Canarias. El resto de los participantes, de acuerdo con esta afirmación aludió a mala alimentación, sedentarismo y los hábitos poco saludables como el consumo de tabaco, entre los factores que más enferman a los canarios.

Preocupados fundamentalmente por las altas incidencias de enfermedades como la diabetes mellitus tipo 2, la insuficiencia renal, las patologías cardiovasculares con consecuencia de infarto o las enfermedades respiratorias en la infancia, Benito Maceria apuntó a que “se asiste a los enfermos pero no se pone una presa antes de que llegue la riada”. Quiere decir el doctor Maceira que las políticas de prevención en salud en Canarias son escasas para las citadas enfermedades. Hilda Sánchez, directora general de Programas Asistenciales de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, indicó al respecto que “fomentar hábitos saludables es intersectorial” y que “cada persona tiene que ser responsable del cuidado de su salud”. Al margen ello, comunicó que las políticas de prevención que hay “no se verán mermadas” a causa de la crisis y los recortes económicos.

Desde la Consejería, dijo Hilda Sánchez, “actuamos en dirección a la población general y hacia las personas que acuden a los centros sanitarios. Hacemos incidencia en la salud infantil, la alimentación saludable, el ejercicio físico o la higiene postural abarcando las áreas en las que hay que promocionar lo hábitos de vida saludables”.

Además, Benito Maceira aseguró que el modelo de atención al diabético en Canarias es bastante mejorable, ya que se sigue diagnosticando tarde lo que trae consigo consecuencias irreversibles para los pacientes, por no poderse prevenir a tiempo como la ceguera por retinopatía.

“Una familia de estrato social bajo no puede comer ensalada y verdura todos los días, porque su economía no se lo permite”, aseguró Antonio Cabrera, Epidemiólogo del Hospital Universitario La Candelaria y afirmó que “la esperanza de vida de un niño de Añaza es diez veces menor que la de uno de residencial Anaga”. A pesar de todo, apuntó que “disfrutamos de una joya de sistema sanitario público y esto hace que ambos niños sean atendidos en un mismo hospital”. “El sistema sanitario compensa las desigualdades”, pero indicó que “el problema no es del sistema sanitario sino de la política, de la economía y de la sociedad en general”. En este sentido fue muy tajante con una de las afirmaciones que se realizaron en la primera mesa de la jornada, y que se refería a que los seguros privados podrían sustituir al sistema público con menos dinero. “Es una propuesta atrevida y todos sabemos que eso significa más marginación y falta de accesibilidad. Con 550 euros no se paga lo que ofrece el sistema público”, aseguró.

Por otra parte Cabrera manifestó que “cuando uno mira a Silva a Pedrito o a Valerón, sabemos que ese fútbol se aprendió en la calle y los niños de hoy no juegan en la calle”, y aseguró que “hoy, cuando un niño de le dice a otro, vamos a jugar al fútbol, es probable que se refiera a la Playstation”. El sedentarismo y la sobrealimentación es lo que explica la epidemia de obesidad que alcanzó a Canarias en el año 2000, porque en los ochenta cuyo auge lo encontrábamos en Estados Unidos, “aun estábamos flacos aquí”, dijo.

También de clases sociales va el consumo de tabaco, que en la actualidad, según afirmó Antonio Torres Lana, responsable de la Unidad de Tabaco de la Dirección General de Salud Pública, el mayor número de adictos se concentra en las clases medias bajas, siendo los de las clases altas exfumadores. Cuando se haya acabado con la epidemia en los países desarrollados, explicó también, las víctimas de esta adicción estarán en los países subdesarrollados. Por otra parte, en relación a la legislación sobre tabaco en Canarias lamentó que “el precio no se corresponde con el nivel adquisitivo y habría que encarecerlo”.

Otro de los aspectos sobre los que habría que tomar medidas es en la venta, ya que “en Canarias cualquier establecimiento puede vender tabaco y en los mismos está permitida la publicidad”, indicó.

En cuanto a las enfermedades por consumo de tabaco, Torres aseguró que “las personas que fuman tienen cuatro veces más probabilidad de padecer alguna patología respiratoria”. En concreto, en el caso de los niños, su compañera de mesa, la pediatra especializada en aparato respiratorio del HUNSC, Alicia Callejón, apuntó que también los niños que crecen en ambientes con presencia de humo de tabaco, estás más expuestos a padecer asma y otras enfermedades respiratorias.

Este tipo de patologías es la más frecuente en la infancia y también tiene como factores de riesgo el polvo o la humedad.