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La victoria de la democracia > José Segura Clavell

   

El anuncio de la decisión de ETA de abandonar definitivamente la violencia armada me sorprendió el jueves con el director general de la Policía y la Guardia Civil, mi gran amigo Francisco Velázquez, en el aeropuerto Tenerife Norte. Él volvía de El Hierro, de dónde volvía después de supervisar la actuación de los hombres a su cargo, y yo me acerqué a saludarle a Los Rodeos.

La noticia de la renuncia de ETA a seguir instalada en la violencia nos alegró inmensamente a ambos. Para quienes hemos vivido de cerca el daño causado por la voluntad de muerte y sufrimiento de la banda terrorista ETA, la angustia de miles de familias amenazadas por el terror y el silencio cobarde de los cómplices, la decisión de ETA de abandonar las armas para siempre supone la confirmación de que la Democracia y el Estado de Derecho han ganado. Siempre creí que la unidad de todos los demócratas sería la clave determinante para la rendición incondicional de ETA que ahora se produce.

Años de actuación conjunta de los partidos, las instituciones, las fuerzas y cuerpos de Seguridad, los fiscales y los jueces, persiguiendo sin tregua a los terroristas y aislando socialmente a quienes les apoyan y dan cobijo han logrado dar su fruto. La unidad de los demócratas ha doblegado por fin al terrorismo etarra, abriendo para la sociedad vasca y para todos los españoles una nueva etapa de convivencia y reparación del daño causado a las víctimas, que es sin duda la tarea principal a la que ahora tenemos que dedicar todos nuestros esfuerzos y afanes.

Compartí estas reflexiones mías con don Francisco Velázquez, un hombre perfectamente informado de todo el proceso que ha conducido a este día tan esperado y feliz, y él -en un arranque de sinceridad- me comentó que una parte muy importante del éxito final de esta rendición -“el ochenta por ciento”, me dijo- debe atribuirse a la dirección estratégica del entonces ministro de Interior y hoy candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba. Me impresionó mucho esa espontánea confesión de alguien que sin duda conoce mucho mejor que la mayoría los esfuerzos y sacrificios realizados para lograr el desmantelamiento de la banda terrorista.

Por eso, al llegar a casa, ante el televisor, y con la conciencia de estar viviendo un acontecimiento histórico irrepetible, me emocioné escuchando las declaraciones del candidato en las que renuncia a todo protagonismo en este éxito que cierra para siempre cuatro décadas de terror, y que Rubalcaba atribuye con generosidad a la sociedad española, a las instituciones que la representan, a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, a los Servicios de Inteligencia, a todos los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad de España, a jueces y fiscales; y a los países -Francia especialmente- que más han cooperado con nosotros en la lucha antiterrorista, hasta lograr el aislamiento primero y la desarticulación de ETA.

Frente a la tentación de atribuirse méritos más que sobrados en la dirección de las políticas que han permitido este resultado, Rubalcaba ofrecía de nuevo su compromiso y el de los socialistas para mantener la unidad de los demócratas frente a los retos que se avecinan. Y un recuerdo a las víctimas de todos estos años de violencia terrorista. A ellos y al mantenimiento de la memoria de lo que ocurrió nos debemos ahora.

José Segura Clavell es Candidato del PSOE al Congreso por Santa Cruz de Tenerife