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Sin excusas >

Las cumbres estériles > Raquel Lucía Pérez Brito

   

Este fin de semana se presentaba como el principio del fin de la agonía de los estados sometidos al calvario de su propia deuda soberana. Sin embargo, desde el viernes se supo que el domingo no se iba a decidir nada y se fijó una nueva cumbre para hoy. La imagen y la información que llegan a los ciudadanos de cómo se está gestionando la crisis es claramente mejorable. A Europa le falta un liderazgo político que trasmita contundencia y serenidad. En escasos diez días se han convocado seis importantes reuniones para salvar la eurozona. Los domingos 16 y 23 y hoy, miércoles 26: cumbres europeas; el viernes 21, reunión del Eurogrupo; el sábado 22, Ecofin y reunión entre Sarkozy, Merkel y otros destacados dirigentes, y en esta semana se espera otra reunión del Ecofin.

Alemania necesita propuestas de acuerdo que pueda defender y aprobar en su Parlamento. El Tribunal Constitucional fue muy claro al advertir que el competente para la toma decisiones que afecten a las finanzas alemanas es el Bundestag y éste no quiso darle un cheque en blanco a Angela Merkel para negociar el domingo con sus homónimos, de ahí la convocatoria de una nueva cumbre para el día de hoy. Alemania votará el acuerdo unas horas antes de la cumbre europea y se espera que el Bundestag apoye la propuesta. No es nada fácil la situación en la que se encuentra la canciller. Sus movimientos la hacen cada vez más impopular en su país y su visión tardía de defensora de la Unión Europea le pasa factura políticamente.

Esta tarde se pretende llegar a acuerdos para resolver, principalmente, tres problemas distintos pero relacionados entre sí. Por un lado, aclarar las condiciones del segundo rescate de Grecia que permita su crecimiento en el futuro, con quita incluida que puede alcanzar hasta el 60%; por otro, restablecer la confianza de los principales bancos europeos a través de la recapitalización, principalmente por verse implicados en la quita a Grecia, y finalmente reforzar el fondo de rescate europeo para impedir el contagio a otros países, como Italia, España o Bélgica. Se plantea la creación de un fondo especial que permita atraer inversores: privados, públicos, otros fondos como el FMI e incluso a países como Rusia o China. Esta crisis podría haber sido gestionada con mayor celeridad si se hubiesen tenido las ideas claras desde el principio. Tengo la impresión de que nadie creyó que se pudiera llegar a la situación actual. Mientras valoraban si se estaba o no enfermo, la enfermedad se extendió. De ahí el retraso en aplicar las medicinas y las terapias invasivas que podían haber frenado su expansión por el resto de la Unión Europea. Pero, a pesar de todo, Europa está viva y saldrá adelante, por la única razón de que a todos, dentro y fuera de la Unión Europea, les conviene que se mantenga como un mercado único. Hoy puede comenzar el principio del cambio europeo.

*Economista, abogado y licenciada en Ciencias Políticas | @errelu