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(Des) trozos> por Luis Padilla

Las enseñanzas de la historia > Luis Padilla

   

Los antecedentes tienen un valor matemático cero en el mundo del fútbol. Suelen ser, además, el origen de algunas situaciones ridículas para los comentaristas que hacen uso de ellos en directo. Basta que digan que un equipo no ha recibido en tres años un gol de córner para que le metan un tanto en el siguiente saque de esquina. Y aquel conjunto que no ha remontado un marcador desde el jurásico lo hará justo en el encuentro en el que el locutor recuerda esta circunstancia.

LA HISTORIA. De acuerdo, los antecedentes tienen un valor matemático cero en el mundo del fútbol. Pero sí son indicativos de virtudes o defectos de un equipo, de sus tendencias, de sus características… Además, el conocimiento de la historia permite en muchas ocasiones entender mejor el presente. Y su desconocimiento, como dijo Ruiz de Santayana, condena a los pueblos -y a los equipos de fútbol- a repetirla. Tal vez por eso, en estos momentos de zozobra y de crítica, de justificada crítica en muchos casos, sería conveniente recordar que, excepto en la temporada 86/87, el Tenerife siempre pasó por malos momentos en las temporadas que acabaron con un ascenso de categoría. Hace tres años, sin ir más lejos, Oltra fue muy cuestionado durante la primera vuelta de un ejercicio que acabó con el cava corriendo por los vestuarios de Montilivi. Incluso algunos ascensos a Segunda División, como el que se logró con García Verdugo en el banquillo la campaña 70/71, estuvieron precedidos por gritos de “fuera, fuera” hacia el técnico cuando, al término de la primera vuelta, el equipo era octavo tras marcar sólo un gol a favor en siete jornadas.

EL ENTRENADOR. Nada impide que el Tenerife 2011/2012 cambie cinco veces de técnico y, el próximo mes de mayo (o de junio, si agota las eliminatorias de ascenso), la afición celebre el regreso a Segunda División. Nada lo impide, pero la historia nos recuerda que los ocho ascensos de categoría disfrutados hasta ahora por el CD Tenerife vinieron precedidos de estabilidad en el banquillo… aunque, curiosamente, no siempre de estabilidad en el palco. En todos los casos, se mantuvo al mismo entrenador durante toda la temporada. Es cierto que, logrado el objetivo, no siempre se le renovó en el cargo al curso siguiente, pero al menos se le dejó acabar la campaña y celebrar el ascenso. Antonio Calderón aún no ha logrado definir una idea futbolística y, mucho menos, plasmarla sobre el césped. Y las excusas sobre la falta de tiempo o la necesidad de adaptación pierden valor con el transcurso de las jornadas. Las críticas que recibe, por tanto, aunque le molesten, están más que justificadas. Eso sí, la historia nos recuerda que las dificultades son consustanciales a muchos ascensos y que la estabilidad fue siempre vital en los éxitos.