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Los académicos de Medicina siguen esperando su propia sede

   

INMA MARTOS | Santa Cruz de Tenerife

Una de las instituciones con más solera de Tenerife, la Real Academia de Medicina de Canarias se encuentra en horas bajas. Con una disminución en las subvenciones, sin sede propia y sin una forma jurídica definida dentro del Gobierno de Canarias, ha visto mermada su actividad en los últimos años. No obstante, han sabido sacarle partido al presupuesto con el que cuentan, tan sólo 7.500 euros al año, según afirma su presidente, el doctor Javier Parache, con la organización de más de cuarenta conferencias al año del más alto nivel.

“Las reales academias han pasado con los años a ser muy desconocidas”, comenta Parache. En varias épocas, a lo largo de la historia, estos órganos fueron centros de referencia y asesoramiento científico y sobre medicina a las monarquías y a los gobiernos. A través de las mismas, se recibían y se distribuían y divulgaban los avances sobre investigación al resto del mundo.

Objetivos

Aunque Javier Parache indica que sería difícil definir cuál es el papel de la Real Academia en la sociedad actual, lo que sí tiene claro es que le gustaría que tuviese una presencia mayor. “Colaborar en el asesoramiento gubernamental como antaño e, incluso, salir al exterior y dar formación sanitaria y de prevención allí donde se nos requiriese”, comenta el catedrático en Ginecología y Obstetricia. Las academias dependían del Gobierno central, en el ámbito de las universidades, pero hace algunos años se transfirieron las competencias a las comunidades autónomas. “Desde entonces, estamos aquí, pero no tenemos asignada ninguna Consejería”, explica. En este sentido, Parache afirma que se tuvieron conversaciones para que Presidencia asumiera las competencias, pero finalmente no llegó a materializarse. Hasta el momento, el Cabildo es el que concede una subvención para las labores de la academia que, a causa de la crisis, ha tenido que reducir a la mitad. “Aun así, estamos muy agradecidos”, asegura. El doctor aclara que la institución insular asume la academia como si fuera una asociación más, y “en algunas ocasiones nos han ofrecido constituirnos como asociación”, pero apunta que “las academias no son asociaciones y nunca lo serán ya que tienen un cometido y una forma jurídica distinta”.

El Colegio de Médicos de Santa Cruz de Tenerife ha cedido un espacio como sede de la Real Academia de Medicina que como tal, no tiene sede propia, lo cual según remarca Parache. “Algo que resulta fundamental para llevar a cabo nuestra labor, por ejemplo, de conservación de documentos o de biblioteca”.

Ofrecimiento

Al menos en dos ocasiones los académicos estuvieron a punto de conseguir un establecimiento pero en ambos casos se quedó en agua de borrajas, incluso con los proyectos de adaptación de los edificios redactados. El primer ofrecimiento fue el antiguo Hospital de Los Dolores en la calle San Agustín de La Laguna, que recientemente se ha abierto al público como biblioteca municipal tirando por tierra las esperanzas del presidente de la academia y sus miembros que ya se habían hecho a la idea de cambiar de municipio. Por segunda vez, se ofreció el que fuera edificio del Obispado de Tenerife después de que sufriera el incendio, pero la iniciativa no prosperó.