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ELECCIONES GENERALES > PRECAMPAÑA EN CANARIAS

Los candidatos coinciden en que hay que evitar el copago sanitario

   

Antonio Alarcó, Milagros Luis y José Segura, en una mesa moderada por Verónica Martín. / FRAN PALLERO

DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz de Tenerife

La financiación del sistema sanitario público fue ayer motivo de debate entre representantes de las tres formaciones políticas canarias con representación en las Cortes Generales. Todos ellos coincidieron en que el copago no es la solución, pero alertaron de que habrá que hacer algo para evitar que los usuarios tengan que pagar cada vez que acudan al médico.

El cabeza de lista del PSOE al Congreso por la provincia de Santa Cruz de Tenerife, José Segura; la número dos de CC, Milagros Luis, y el primer candidato del PP al Senado por Tenerife, Antonio Alarcó, compartieron mesa en el marco de la Primera Jornada de Sanidad y Bienestar, organizada por DIARIO DE AVISOS y desarrollada en la sede de Cajasiete.

En el diagnóstico, los interlocutores convinieron en que urge una “reforma” o “reajuste” en la gestión de los recursos financieros con el objetivo de mantener la esencia del servicio público. Sin embargo, a la hora de prescribrir las recetas evitaron entrar en detalles.

En plena controversia por los ajustes presupuestarios diseñados en la Comunidad Autónoma de Canarias, Segura, Luis y Alarcó eludieron polemizar en exceso; quizá, por recomendación de los estrategas de la campaña electoral.

En la inauguración del turno de intervenciones, Antonio Alarcó avisó de que no iba a hacer política con la sanidad, sino a hablar de política sanitaria. A continuación, expuso que la doctrina de su partido sobre esta materia pivota sobre los principios de la universalidad y la racionalidad.

Dentro del distrito único europeo, el PP plantea una cartera nacional de servicios públicos, de manera que si un tratamiento no se cubre en la región de origen sea el Gobierno autonómico el que abone ese importe y no el paciente.

Está escrito que el partido de Mariano Rajoy propone una “amplia reforma estructural del sistema sanitario que incluya modificaciones en atención primaria y hospitalaria, para dotar a estos centros de horarios flexibles, y ambulatorios con autonomía de gestión a los que se les exigirá responsabilidad”. Tras incidir en la “eficacia” y la “eficiencia”, Alarcó apeló a un “esfuerzo de transparencia y consenso”. Segura recogió el guante. El diputado del PSOE sugirió que el Pacto de Toledo (sobre las pensiones) se traslade al ámbito global de la sanidad. “Si no la cuidamos con esmero”, previno el parlamentario, “el sistema sanitario se nos agripa”.

En un elogio de la política, Milagros Luis llamó a desterrar los posicionamientos partidarios.

Después de puntualizar que el copago “ya se aplica cuando vamos a la farmacia”, Luis lanzó un reto a los que van a gobernar España: “Se necesitan medidas de ordenación del volumen de los recursos públicos para sostener el modelo”.

La aspirante al Congreso de los Diputados argumentó que “ha variado el escenario económico”, por lo que “habrá que hacer las cosas de otra forma”. Milagros Luis preguntó: “¿A qué renunciamos para garantizar el carácter esencial del servicio público sanitario?”. La duda quedó en el aire. Parece ser que la revisión de la cartera de prestaciones es uno de los remedios. Nada definitivo.

Milagros Luis destacó que la coalición CC-NC-PNC considera que “la salud de un pueblo depende de factores económicos y ambientales que desbordan los límites del sistema sanitario”. A su entender, “los cimientos sobre los que se construye el sistema sanitario canario son la universalidad y la accesibilidad gratuita”.

José Segura invocó el espíritu de la flamante Ley General de Salud Pública, que “refuerza la sanidad de todos los españoles”.

Esta ley abre paso a “nuevas formas de organización para conformar acciones que, superando el ámbito de los servicios sanitarios, permitan actuar para conseguir una mejora de la salud de la población”.

La norma que tanto celebró José Segura fija una Estrategia de Salud Pública que definirá las áreas de actuación sobre los factores condicionantes de la salud y que aprobará el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

El PSOE rechaza el copago sanitario porque, manifestó Segura, “está demostrado en otros países que puede conllevar desigualdades en salud y romper la equidad, afectando especialmente a las capas de población con más necesidades”.

Según los socialistas, “tampoco generaría la suficiencia financiera que requiere el sistema ni actuaría como elemento modulador de la demanda al no discriminar entre los que hacen un uso inadecuado del sistema de los que sí precisan de él”.

Frente a ese, el PSOE ofrece “un sistema que ponga en el centro a los usuarios y, por tanto, de mayor calidad y con mayor participación, que involucre más a los profesionales y premie los buenos resultados”.

Los tres participantes se felicitaron por la “excelente salud de la sanidad española”, que se encuentra “entre las cuatro o cinco mejores del mundo”. No obstante, el termómetro de los errores mostró distintas graduaciones. “No puede haber de todo para todos durante todo el tiempo”, dijo Alarcó. “Las transferencias no están suficientemente dotadas”, apuntó Luis. “Hemos fallado en la lucha contra el fraude fiscal”, admitió Segura.