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Manolo Marrero, candidato > Juan Henríquez

   

La semana pasada escribí sobre el voto útil. Recordarán que prometí descubrir, en caso de encontrarlo, cual sería el mío. Pues como lo prometido es deuda, aquí estamos para cumplirla. Antes, un poco de historia previa, para comentar que muchas personas sabíamos de los contactos que se estaban produciendo en la izquierda extraparlamentaria canaria para lograr un acuerdo en torno a una plataforma, o coalición, que los juntara cara a las elecciones del 20-N; finalmente, al quedar IU fuera del consenso, se logró que la izquierda real saliera fortalecida. Pero por encima de este importante acuerdo que retomaré más adelante, quiero destacar ante cualquier otra circunstancia, la inteligente decisión de nominar a Manuel Marrero Morales para encabezar la candidatura al Congreso de los Diputados. Hete aquí el primer paso hacia el triunfo.

Aquel exseminarista (7,5 años entre curas) al que echaron por rebelde y desobediencia, que fue un líder en el movimiento estudiantil, enganchado de joven al colectivo vecinal, elegido delegado por la escala de magisterio en las elecciones libres de 1976, fundador del Estec, miembro del Secretariado Nacional de la Intersindical Canaria, 37 años de maestro, sin olvidarme de que es ariquero: no es mi amigo. Por extraño que parezca, a Manolo Marrero y al que suscribe, sólo les une el compartir el mismo cercado en la lucha por la clase trabajadora, y la común ideología de la izquierda real.

Lo insólito es que desde la distancia y militando en organizaciones de izquierdas distintas, desde que por primera vez conocí a Manolo Marrero, seguro que allá por los años de la transición, 1976-77, siento por éste hombre una férrea admiración y respeto.

Y lo que más me fascina es su inquebrantable defensa por los derechos de la clase trabajadora y por el Estado de Bienestar Social. En su día, Manolo Marrero renunció a pisar la moqueta del poder para no hipotecar su firme compromiso con el colectivo de la enseñanza, y también, por mantenerse en la trinchera de la lucha de clases a la que se entregó de por vida. El segundo paso esencial dado por IVC (Sí se puede, SxTF y Equo) ha sido la propuesta electoral.

Es la primera vez que la izquierda real es pragmática al consensuar un Programa electoral limpio de utopías, fábulas y discursos de ultratumbas, sin ambigüedades.

Cinco ejes básicos: 1.- Bienestar de las personas en un Estado Social y de Derecho. 2.-Defensa inequívoca de lo público. 3.- Consecución de una democracia real y participativa. 4.- Modelo basado en el Desarrollo Sostenible y Protección y Conservación del Medio Natural. 5.- Implantación de los valores y derechos Sociales.

Disculpe que lo diga sin deslucir a nadie, pero se nota en el compromiso político la mano tendida de Manolo Marrero.

Puede que no esté al 100% de acuerdo con el Programa electoral, pero la inmensa mayoría de las propuestas conectan con las demandas populares, sobre todo, de los trabajadores y parados. No sólo te pido el voto para Manolo Marrero, sino que además, estoy convencido de que saldrá diputado. ¡Suerte puntal!

juanguanche@telefonica.net