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Mora sigue preso y enajenado

   

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

Imagen de archivo de Julio Mora. / DA

Fue en 2001 cuando DIARIO DE AVISOS conmocionó a toda España y a Canarias en particular desvelando que Julio Mora, un gomero de Vallehermoso, se encontraba en el corredor de la muerte sentenciado a la pena capital a cuenta del fallecimiento de dos personas a las que disparó durante el careo por una denuncia que presentó él mismo, en hechos acaecidos en 1994.

Hoy con motivo de la celebración del Día mundial contra la pena de muerte, recordamos aquel caso, tan terrible como cualquiera en el que el Estado se arroga una potestad más propia de las normas vigentes hace dos mil años (Ley del talión) que de sociedades que presumen de un desarrollo moral acorde con su tecnología.

Es el alcalde de Vallehermoso, Jaime Noda, quien nos confirma que Mora sigue preso. “Fue un primo segundo suyo que se preocupó por él quien me confirmó que se encuentra en un pabellón psiquiátrico de un centro de alta seguridad“, detalla Noda, que cita como fuente nada menos que Julio Frenk Mota, que fuera secretario de Estado (equivalente a ministro) de Sanidad en México desde 2000 a 2006.

Cabe recordar que la revisión del juicio a Mora -para lo que ciertamente influyó la presión realizada desde España- condujo a que se le conmutara la pena capital al gomero por la de cadena perpetua, ahora de flamante actualidad tras el anuncio del PP sobre su inclusión en el ordenamiento jurídico español en caso de ganar las próximas elecciones generales, previstas para el 20 de noviembre.

En concreto fue el 3 de septiembre de 2002 cuando la Justicia estadounidense anuló en un juicio de apelación la condena a muerte del ciudadano español Julio Mora, entonces de 75 años, que se encontraba en el corredor de la muerte del penal de Raiford (Florida, Estados Unidos).

Mora, que tras Joaquín José Martínez es el segundo español que sale del corredor de la muerte, fue trasladado a una prisión federal del sur del Estado de Florida, donde permanece desde entonces y recibe el tratamiento médico que pudiera necesitar.

La nacionalidad, clave

El recluso recuperó en el año 2000 la nacionalidad española, hecho que sirvió para proporcionarle asistencia letrada por parte del Consulado General de España en Miami.

Mora fue detenido en Estados Unidos como presunto autor de un doble homicidio y un homicidio frustrado, cometidos en mayo de 1994. Fue acusado de doble asesinato y tentativa de un tercero, los tres premeditados y en primer grado.

Pese a que su defensa argumentó reiteradamente enajenación mental, Julio Mora fue considerado culpable y condenado en octubre del pasado 1998 a dos penas de muerte. Sin embargo, un resquicio formal facilitó la revisión del proceso con el resultado referido.

Curiosamente, Julio Mora ya fue juzgado en EE.UU. tras intenta asesinar a su mujer de cinco disparos tras un juicio de divorcio, pero en ese momento el jurado tuvo en cuenta los informes psiquiátricos y decidió que Mora recibiera tratamiento tres meses en una institución mental que, como más tarde, no fue suficiente para evitar el arranque de violencia once años después que costó dos vidas.

La diferencia entre un proceso y otro fue, tal y como recogen las crónicas de la época, la presión mediática, ya que las dos muertes durante el careo llenaron páginas y páginas en los medios de comunicación de Florida.

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La puerta abierta que deja la Constitución española

A lo largo de la historia el hombre ha aplicado la pena de muerte para con sus semejantes, la mayoría de las veces evocando multitud de motivos y justificaciones, e incluso en nombre de instituciones abstractas o reales, etc.

Afortunadamente, sociedades como la española y las de su entorno han ido evolucionando y dejando atrás las atrocidades del pasado. A nivel internacional existen Tratados, Protocolos, Resoluciones, etc., que han ratificado la mayoría de los países que condenan este tipo de penas, entre ellos España, donde las últimas ejecuciones tuvieron lugar en septiembre de 1975.

La pena de muerte quedó completamente abolida en nuestro país con la entrada en vigor de la Ley Orgánica 11/1995, de 27 de noviembre, pero aún nuestra Constitución Española en su articulo 15 se guarda un as en la manga al dejar aún una puerta abierta: “Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra”.

Hoy lunes, Día mundial contra la pena de muerte, no son pocos los que claman contra países como Estados Unidos, China o Arabia Saudí, en los que, a pesar de su peso mundial, la pena de muerte inevitablemente cuesta la vida a algunos inocentes.

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