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papas & chips > por elba navarro

No sin mi Facebook > Elba Navarro

   

Existe un vacío espacio-tiempo en mi mente realmente inquietante… ¿Qué ocurrió desde que se extinguieron los dinosaurios hasta febrero de 2004?

Los de mi generación, aunque parezca mentira para los más jóvenes, sobrevivimos al viaje de fin de curso sin teléfono móvil y cámara de fotos digital. Fuimos esos que contamos lo bien que nos lo habíamos pasado en el salón de casa, con padres y hermanos apoyando la narración con las fotos de carrete recién reveladas en el barrio. Es cierto que muchas estaban borrosas o demasiado blancas, pero el factor sorpresa estaba ahí. Hoy la cosa cambia, nos vamos de vacaciones y vivimos colgados del teléfono actualizando minuto a minuto (cual diario digital) la jornada y, con todos mis respetos, de forma que en ocasiones roza lo ridículo, a saber: en Madrid, “con mi churri comiendo churros en La Plaza Mayor”. ¿Qué te vas a Méjico?: “Con mi churri vestido de charro en Cancún”. En Hong Kong: “La chorra de mi churri me mola un montón”.

¡Basta ya, por favor! Es tal el exceso de información que, cuando vuelves a la Isla, en lugar de preguntar qué tal las vacaciones dices algo como “ni churros ni charros, olé la churra de tu churri, aunque te podías haber ahorrado la foto, guapa”. Ala, adiós a la magia.

Empiezo a recordar cosas como que hubo un tiempo en el que al posar para una foto decías “pa-ta-ta” en lugar de “pal-fei-bú”, pero no sé si es real o fruto del mismo sueño en el que no existían los teléfonos móviles.
Una época en la que, para avisar que llegabas tarde, llamabas a tu madre con 25 pesetas (cinco duros) de un teléfono público.

¡Qué tiempos aquellos! En los que quedarse sin batería no suponía el fin del mundo y en el que al encontrarte a un amigo en la calle tenías algo por lo que preguntarle.

Sin ir más lejos: yo. Vivo en Miami desde hace un año y les confieso que, a día de hoy, no tengo nada nuevo que contar a la vuelta… Por eso he decidido que desde hoy mismo clausuro mi Facebook, el Twitter, el Myspace y el Tuenti…, y lo que haga con mi churri…¡Se lo cuento en Navidad!