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Pasos en la buena dirección > Raquel Lucía Pérez Brito

   

La subida de las bolsas, en los últimos días, no nos debe conducir a engaños. La recapitalización de la banca es condición necesaria pero no suficiente para salir de la situación en la que se encuentra la Unión Europea. Es cierto que se van despejando algunas incógnitas pero aún quedan mucha ecuación por resolver.

En estos momentos, la mayoría de los líderes políticos, de cualquier partido, tienen claro que es necesario ir caminando hacia la unión fiscal europea como único método para salvar al euro y, con ello, a la propia Unión Europea. Pero el recorrido que queda es duro, en pendiente y con un coste social elevadísimo.

Hasta ahora se sabía lo expuestas que se encontraban la banca francesa, y la alemana en menor medida, a la deuda soberana de Grecia, pero la realidad es mucho más llamativa. A la banca alemana quien realmente le debería preocupar es la deuda soberana de España y a la francesa le pasa lo mismo con la de Italia. Las cantidades que Francia tiene de deuda soberana de Grecia son ínfimas si lo comparamos con el sometimiento que tiene de Italia. En el caso de Alemania es idéntico, pero con la deuda soberana de España. Y a su vez España tiene el mismo problema con Portugal.

Resulta más curioso aún analizar del total de la deuda de cada país el porcentaje de deuda pública y el que corresponde a deuda privada, entendiendo como tal la que corresponde a las entidades financieras, las empresas y los particulares. En este caso, las conclusiones son demoledoras: los que realmente están más endeudados son: las familias, las empresas y los bancos. La deuda pública, o la que hemos denominada deuda soberana, representa una cuarta parte, el resto es deuda privada. Lo siguiente sería plantearse cómo se pretende recuperar el motor de la economía a través del consumo cuando el techo del endeudamiento privado ha saltado por los aires hace ya mucho tiempo.

Tras estos datos, el acuerdo para recapitalizar la banca no nos debería sorprender, ya que precisamente Francia y Alemania, son los dos países en los que sus entidades financieras están más expuestas a la deuda tanto pública como privada. Ambos países, sí o sí, se han tenido que poner de acuerdo por su propio bien y con toda probabilidad, en los próximos meses, se irán tomando decisiones que parecían impensables en el pasado cercano.

Sería conveniente que todos los gobiernos fueran capaces de explicar a sus ciudadanos la situación real en la que se encuentra sus respectivas economías. Primero se ha estado buscando soluciones para la deuda pública, ahora le toca el turno a las entidades bancarias. Los gobiernos tendrán que buscar mecanismos de ajuste para las deudas de las familias y de las empresas. Sin políticas de apoyo a las pymes y, sobre todo, sin políticas de empleo dirigidas ambas directamente a aliviar la deuda del sector privado veo muy complicado que el consumo se reactive.

La recapitalización de los bancos es, sin duda, una condición necesaria pero no suficiente, aún quedan muchos pasos más que dar urgentemente.

* Economista, abogada y licenciada en Ciencias Políticas | @errelu