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Peligro volcanológico > Sergio García De la Cruz

   

Las Islas Canarias es tierra de volcanes, eso en un hecho indudable, como también lo es el hecho de que llevamos muchos años de relativa calma. Debemos ser consciente de lo que eso supone, pero para tomar esa conciencia es fundamental que nuestros organismos públicos cumplan la parte activa que les corresponde.

El Gobierno de Canarias hasta la aprobación, muy recientemente, de dos planes fundamentales no fue consciente de ese peligro latente. Se trata del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por riesgo sísmico en la Comunidad Autónoma de Canarias (Pesican) y el Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico en la Comunidad Autónoma de Canarias (Pevolca). Para comprender el por qué de todo esto tenemos que remontarnos al año 2004, cuando el noroeste de Tenerife comenzó a temblar y las emisiones de CO2 estaban siendo casi 7 veces más altas de lo normal; fueron unos meses de cierta tranquilidad ciudadana, pero no ocurrió lo mismo a nivel institucional, y comenzaron “a echarse las manos a la cabeza” ante una situación nueva para la que no estaban preparados. Afortunadamente la situación no pasó a males mayores, y el resultado final fue positivo para todos en el sentido de que, gracias a esos hechos, primeramente el Estado tomó conciencia de la necesidad de aumentar los recursos humanos y económicos, pero también el Gobierno de Canarias hizo lo propio y, entre otras cosas, nos obsequió con el Pevolca y el Pesican. Ahora bien, faltó lo más importante: darlos a conocer.

Siempre he demandado la necesidad de dar a conocer los planes de protección a la población, es necesario que se conozcan, de nada sirven disponer de los mismos si nadie conoce su existencia, o, lo que es más grave aún, hay una carencia de simulacros, cuando tristemente en muchas ocasiones la diferencia entre la vida y la muerte en las situaciones de riesgo están en el simple hecho de que la población conozca el plan y sepa qué hacer, así como que funcione un sistema de alerta temprana, rápida y fiable.

Ahora se nos presenta un nuevo protagonista con un nuevo escenario, el de la crisis del Hierro’11. El Pevolca se ha puesto en marcha ante una situación real, y se cometerán errores, pero aprenderemos. Cuando todo esto pase se deben analizar los fallos y corregir los desaciertos. Ahora se trata de un territorio limitado, con una pequeña población, pero si vez de la Restinga fuera Santa Cruz de Tenerife, ¿evacuaríamos 225.000 habitantes?

Lejos del oportunismo político-mediático de algunos, ahora la razón de ser es garantizar la seguridad del ciudadano.

Al final, esta crisis nos hará crecer y estar mejor preparados para un futuro incierto, pero lo más importante es concienciarnos de que siempre existirá un peligro real.