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Pensiones > Antonio Alarcó*

   

El Partido Popular tiene las cosas claras. Somos una formación política previsible. Nuestros esfuerzos se centrarán en generar confianza en la economía, atajar la crisis, luchar contra el paro y garantizar nuestro estado de Bienestar. Pablo Matos, candidato del PP al Congreso de los Diputados por Santa Cruz de Tenerife, ha dicho esta semana que el mayor enemigo de las políticas sociales no es otro que un mal gestor de las políticas económicas. Yo, de acuerdo con mi compañero y amigo, añado que a cada política económica y fiscal debe seguir siempre otra política social.
De malos gestores de la economía tenemos sobrados ejemplos en estos años de Gobierno de Rodríguez Zapatero. De entre todos los desastres perpetrados – cinco millones de parados, cierre de miles de empresas y descrédito internacional de nuestro país-, sobresale la pérdida de derechos que supone congelar las pensiones. 8,5 millones de españoles, después de años de cotización a la Seguridad Social, entre ellos 300.000 canarios, protagonizaron una de las más amargas páginas del zapaterismo, que nos recuerda aquellos años en que el PSOE insinuó que el PP iba a retirar las pensiones y que era mejor hacerse un plan privado por si acaso. Al contrario, cuando llegamos al gobierno en 1996, llevamos al superávit a la Seguridad Social: en este país se creaban ocho de cada diez empleos de la Unión Europea, y casi 20 millones de personas trabajaban y contribuían al estado del Bienestar.
Pero llegó la fiesta del despilfarro de Zapatero, y la caja de la Seguridad Social se abrió para ser derrochada, sin pensar que había un mañana y que la crisis y el paro estaban por llegar. Nuestros mayores aún esperan hoy una explicación del PSOE y de CC, que apoyó las alocadas políticas del Gobierno.
Junto a las medidas que el Partido Popular propone para propiciar la recuperación de España, que pasan por incentivar la creación de puestos de trabajo y el apoyo a emprendedores, autónomos y familias, el programa de Mariano Rajoy tiene como objetivo irrenunciable preservar las pensiones y su poder adquisitivo. Garantizamos que vamos adoptar criterios de austeridad y eficacia en el gasto, puesto que el déficit excesivo contraído es una amenaza para la estabilidad del sistema de pensiones y su financiación. Hay que mantener el poder adquisitivo de los mayores, y garantizar la financiación a incrementos adicionales de las pensiones mínimas.
Es prioritario descargar a la Seguridad Social de gastos que no corresponden a esa partida, y que ha asumido durante las dos últimas legislaturas, dedicando todos los recursos de las cotizaciones a garantizar el sistema de pensiones. Para ello, se incorporarán todos los excedentes a incrementar el Fondo de Reserva, protegido y gestionado con máxima prudencia.
Las pensiones han de adecuarse a las nuevas realidades sociales y a las diferentes formas de trabajo y convivencia familiar. El sistema ha de avanzar en su carácter contributivo, garantizando que las pensiones reflejen y reconozcan en mayor medida los años y las cuantías de cotización realizadas, como criterio básico de justicia y equidad.
Asimismo, es preciso que el Estado profundice en los incentivos que hagan efectiva la edad legal de jubilación, que se apoye la prolongación voluntaria de la actividad de los ciudadanos, y a la vez que se elimine la discriminación por edad en el mercado laboral. Precisamente por estas dificultades que personas todavía aptas para trabajar tienen a la hora de encontrar empleo, es necesario revisar las bonificaciones sociales a las cotizaciones, con el fin de evitar que se produzcan estos casos poco deseables de expulsión anticipada e injusta del mercado laboral.
Y, claro está, debemos reforzar un aspecto vital que el Zapaterismo ha pasado por alto en estos años: reforzar la cultura de ahorro y previsión de los ciudadanos y de las instituciones, favoreciendo mecanismos complementarios de ahorro para la jubilación como mecanismo de mejora para los mayores.
Esos 8,5 millones de pensionistas han dado ejemplo de solidaridad en plena crisis, y han ayudado a que muchas familias sin ingresos y con muchos de sus miembros en paro resistan estos momentos tan complicados. No nos olvidaremos de ellos. Cualquier persona, de cualquier edad, es digna de toda protección, pero señores del PSOE y CC, recuerden que el Pacto de Toledo vela por la dignidad de nuestros mayores. Con las pensiones no se juega.

*Candidato del PP al Senado por Tenerife y portavoz del Grupo Popular en el Cabildo