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Plenilunio > Óscar Herrera

   

Es reconfortante escuchar durante la semana a jugadores del CD Tenerife conjurarse para ganar en La Roda. El mensaje claro y unánime ha sido repetido por los futbolistas blanquiazules que han comparecido en ruedas de prensa o han sido entrevistados en radios y periódicos.

Eso me lleva a dos conclusiones: la primera, que son conscientes de la importancia del partido, no de la importancia clasificatoria, que esa es menor. Me refiero a la importancia ambiental de volver de la excursión manchega con el botín de los tres puntos. La onda expansiva de la derrota del pasado fin de semana ante el Real Madrid Castilla no ha sido tanta como algunos esperaban y vaticinaban.

No se ha hurgado en la herida y hemos pasado todos página muy rápido, y me parece bien. Lo dicho, dicho está, y todos esperamos que ante el joven equipo de La Roda se dé otra imagen, y lo que es más importante, otro resultado en forma de triunfo que devuelva las aguas al cauce de la tranquilidad y de la normalidad. Eso se consigue ganando en Castilla-La Mancha y esperando con suma tranquilidad la vuelta al Heliodoro en la siguiente jornada frente al Rayo Vallecano B.

La segunda conclusión que saco de ese mensaje ambicioso y positivo de intenciones es la seguridad que demuestran en sus palabras. Siempre he sido de los que piensan que el movimiento se demuestra andando, y que las palabras son puro artificio que se esfuman desde que comienza un partido. Pero también es necesario a veces alimentar la idea de un objetivo durante la semana, para luego salir con hambre y devorar ese mismo objetivo. Y eso me gusta, me gusta el tono de confianza, ambición y seguridad que han demostrado los jugadores esta semana, ahora toca demostrarlo el domingo.

El rival no nos dice gran cosa, pero está haciendo una temporada brillante y en su último partido en su estadio le hizo cuatro goles al filial blanco. Es un equipo agresivo y que no se arruga, por eso y por otros motivos hay que salir a morder desde el vestuario.

Por otro lado ha sido la semana de Ezequiel Luna. Y no podía ser de otra manera teniendo la luna llena que tenemos estas noches y su influencia sobre determinadas cosas. No sé si ha sido la influencia lunar o las evidentes dudas defensivas, las que han hecho que Antonio Calderón apueste por el argentino para el once titular este partido. Y Luna apunta a titular, veremos si luego juega, pero tiene todas las papeletas para entrar de inicio en el partido. Y qué quieren que les diga, pues que lo tengo claro; Ezequiel es un salvoconducto para unas mejores prestaciones colectivas en defensa. Es un jugador que, por su rapidez y anticipación supera de largo la media de calidad del resto de componentes de esa línea en la plantilla. Centrado y físicamente bien es un defensa central de nivel alto para esta Segunda B. Y eso lo debe aprovechar el técnico y lo debe aprovechar el propio argentino. Eso sí, siempre y cuando la influencia lunar no le afecte y aparezca el licántropo que lleva dentro, ese hombre lobo con camiseta blanca y pantalón azul que de vez en cuando nos asusta con sus fallos individuales. Confiemos en que ya esté curado.