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ESTO NO SE COBRA > POR CRISTINA GARCÍA MAFFIOTTE

Ponga una duquesa en su vida > Cristina García Maffiotte

   

Sinceramente no seré yo quien critique el seguimiento mediático de la boda de la duquesa porque creo que hay que tener en cuenta el contexto. Cuando hasta el Rey sale a decir que habrá que hacer sacrificios (el rey Juan Carlos, digo, no Moctezuma, que si no aclaramos quién lo dijo, la frase puede llevar a equívocos) y uno se imagina las fatigas que debe pasar ese buen hombre pensando que el próximo verano tampoco puede sacar el barco en Mallorca (y no por falta de cash sino por no aparentar, que queda feo), cualquier mensaje que al ciudadano de a pie le entretenga es bienvenido.

Con la que está cayendo, entiendo perfectamente que la gente se agarre como a un clavo ardiendo a cualquier cosa que le haga olvidarse de lo que pasa a su alrededor. Además, eso de ver a la familia más rica del país, a la que mayor extensión de tierras tiene, a la que posee la colección artística privada más envidiada y completa, peleándose por una boda… pues que quieren que les diga; entretiene. Eso de ver al rico con problemas es algo que en este país nos encanta.

Y si es rico y noble; pues más. Es una forma tonta, pero comprensible, de sentirnos igual que ellos. ¿Que sus veranos duran diez meses?, ¿que no les afecta la subida del euríbor?, ¿que nunca han estado ni estarán haciendo una cola en el Inem? ¿que donde yo pongo pan en la lista de la compra ellos ponen caviar? …¿y qué? Como usted y como yo también tiene un hijo antipático, una nuera con la que no se lleva y unos cuñados que no se hablan. Y nos quedamos tan panchos.
Lo que no termino de comprender, sin embargo, es lo poco que se ha analizado el asunto y sobre todo la banalidad con la que se ha tratado el tema.

Pasen algunos comentarios cortesanos de la prensa rosa-amarillenta (qué bien se conserva decía uno el otro día; ¡coño, pero si no ha pegado chapa en su vida! ¿no se va a conservar bien? Lo raro sería que tuviera las manos llenas de callos de coger el sacho). Pasen esos comentarios sobre lo espontánea que es y lo cercana que resulta la duquesa (como si viviera en un quinto izquierda y no en dos pedazos de palacetes en Madrid y Sevilla). Pasen las semanas previas de información sobre el vestido de la novia (que anunciaban, como gran primicia, que no iba a ser blanco, fijatetú), el menú, los invitados, los trajes de los invitados, las flores de la ceremonia y el color de los zapatos del cura.

Pase el nivel de detalle con el que se han explicado las desavenencias familiares y la desaprobación de sus hijos. Pasen las portadas y las fotos de las revistas del corazón. Vale, hasta ahí, lo comprendo. Pan y circo sí, pero nada nuevo bajo el sol en un país que cuenta con casi una decena de revistas del corazón y tiene una prensa seria que a veces se olvida que es seria y es capaz de poner en portada, las fotos de la boda junto a la noticia del incremento del número de parados y del nuevo rescate griego. Pase todo eso.

Lo que no entiendo. Lo que no me cabe en la cabeza es que nadie haya caído en la cuenta del rédito electoral que tiene la cosa.

No entiendo cómo el Gobierno nacional no figuró como sponsor del enlace. Ahora que tan faltos estamos de un mensaje positivo, no patrocinar la boda ha sido desperdiciar una grandísima oportunidad. Porque esta boda demuestra que mientras hay vida, hay esperanza. Osease, usted está en el paro, sin un duro, con los del banco tocándole en la puerta y no sabe si va a poder pagar el colegio de sus hijos; pero no desespere. Mire a ese funcionario, casándose con una duquesa que retirará de su mente todas las preocupaciones mundanas que a usted tanto le agobian. Y si ese señor ha resuelto su vida igual a usted le sale un curro, el del banco borra sin querer su expediente de impagos y le toca un euromillón. Porque este enlace es la constatación de que todo, absolutamente todo, es posible.

Que quieren que les diga. A mi el eslogan me gusta. Me parece más alentador que muchas de esas medidas que tanto se improvisan en este país sobre los incentivos a las empresas y las ayudas de rescate a los bancos. Me veo levantándome por la mañana y escuchando la cuña de radio: “Ponga una duquesa en su vida. Es un mensaje del Gobierno de España”. No se ustedes, pero a mi me animaría.