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Por imperativo legal

   

Intenso fue el debate para cerrar el nuevo texto que regule los derechos de formación. / JOSÉ ROMERO

LUIS DE LA CRUZ | Puerto de la Cruz

La Asamblea Nacional de la Lucha Canaria, celebrada ayer en el hotel Luabay del Puerto de la Cruz, demostró que existe una enorme madurez en este deporte vernáculo y, lejos de las rencillas; de en la bajadita te espero, imperó la cordura en los temas más calientes que se abordaron en la misma.

Comenzó, en segunda convocatoria; antes de ir al papeo salió adelante el tema más controvertido y caliente del encuentro anual. Existe una ejecución de sentencia, dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Canaria, que por el momento deroga lo concerniente a los derechos de formación, que en ningún momento se puede retener a un luchador y prohíbe que sus familiares tengan que pagar dicho derecho de formación.

Muy bien trabajado por los dos letrados de la Federación, que hicieron una exposición brillante de la nueva redacción de dicho apartado del reglamento, para remitirlo posteriormente a la Dirección General de Deportes, que es la encargada de enviar el mismo al Tribunal Superior de Justicia para si tiene a bien frenar la ejecución de la sentencia y llegar a un acuerdo para que no se lesionen los derechos de los clubes que trabajan con la base y tampoco privar a los menores que puedan ejercer el derecho a practicar lucha canaria. El nuevo texto de los derechos de formación fue aprobado por unanimidad, gracias al ingenio del majorero Jorge Ávila, que pidió cinco minutos para que los letrados explicaran a los que tenían dudas cómo será el nuevo articulado para regular este delicado asunto.

Una vez aprobado el texto se fijó en un máximo de 900 euros por cada punto y un mínimo de 400 euros y el pago se debe realizar por parte del nuevo club del luchador de base al conjunto de origen.

Sigue igual

Otro tema importante era el cambio de temporada. Al final, todo sigue igual: la competición oficial comienza a uno de agosto y termina a 31 de julio.