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Primeros desalojados en El Hierro por la crisis sísmica

   

Vecinos del municipio de Frontera, en El Hierro, llevan sus pertenencias para ser desalojados de sus viviendas ante el riesgo de desprendimientos. | EFE

Una simple bolsa de plástico. Una maletita de fin de semana. Eso es lo que se llevaban los cincuenta vecinos evacuados la pasada semana de algunos núcleos poblacionales de La Frontera. La incertidumbre se mezclaba con el temor a que ése fuera el inicio de algo que se lleva esperando desde hace unos meses en El Hierro.

La crisis sísmica aún, dicen los expertos, puede estar lejos de convertirse en una erupción volcánica. Sin embargo, las autoridades decidieron evacuar a estas familias -que en principio se llegó a anunciar que se trataba de unas 300 personas- en previsión de que los sismos pudieran provocar desprendimientos de rocas. No pasó nada y a los pocos días los evacuados regresaron a sus casas. Con sus maletitas y sus bolsas de plástico. Una pequeña vida guardada en algo tan pequeño.

Los habitantes de El Hierro están demostrando su capacidad de asumir el gran momento histórico que viven con entereza. Algunos se lo toman con humor como esa mujer que aseguró a nuestro enviado especial, Vicente Pérez, que su casa ya se parecía a “una maraca” de tantos movimientos sísmicos. Otros insisten en que esperan tranquilamente la posibilidad de que nazca un volcán.

Mientras, científicos de tres importantes centros de investigación y control, el Involcan, el CSIC y el IGN, están estudiando todo lo que ocurre en El Hierro. Todos insisten en que, de darse una erupción, será similar a la del palmero Teneguía, y que avisará con tres días de antelación, como mínimo. Entonces, las bolsas y las maletas volverán a contener pequeñas vidas.