X
Vértigo >

Querido Nacho > José Carlos Alberto Pérez-Andreu

   

Hoy voy a ser claro e incluso grosero. Voy a escribir lo que siento y cómo lo siento. A sabiendas de que me pueda pesar y de que me lo puedan echar en cara. Pero estoy decepcionado: me han estafado. Esta vez, Nacho González Santiago ha puesto de manifiesto que, lejos de un partido nacionalista, el CCN es un lobby puro y duro. Lo único que quiere es chupar del bote sin disimulo, sin valores, y a lo laja. No representa más que otro grupo de presión, sin nada propio que lo diferencie de cualquier trilero. Sin algo que aportar, más allá de la ambición personal de alguien que un día llegó a ilusionarme. Él solito ha convertido todo un proyecto político en un nido de saqueadores ideológicos de tres al cuarto. El CCN ha quedado transformado hoy en un asqueroso puticlub donde la madame se acuesta cada noche con quien tenga la cartera más gorda, con quien más rédito le pueda proporcionar. Todo parece reducirse a una cuestión de perras. Él no entiende de ideologías y ni tan siquiera le importan. Su obsesión no es solucionar nada a nadie: es que le solucionen todo a él. Nacho y el CCN demuestran hoy que no han sido más que un circo adornado de la verborrea del mejor charlatán de feria y mucho dinero. Un dinero muy mal invertido en contraposición a los logros de este minoritario partido de corte venezolano.

Me temo que estamos ante el desenlace final de un largo culebrón camaleónico. La parafernalia de Nacho, a partir de esta vez, tiene difícil venta. Tú y tu actitud han querido que únicamente se te mida en euros, y Roma no paga traidores. Créeme Nacho, el PP no te necesita por lo que le aportas, sino por lo que le restas a CC. Vales un consejero en Gran Canaria. Ese es tu peso, desengáñate. Hoy, políticamente, no eres más que eso, y José Manuel Soria lo sabe perfectamente. Tu romance es efímero. Parece que tu periplo político llega a su fin en este acto. Me da pena de tus compañeros de viaje, de la buena gente del CCN que un día depositó toda su ilusión en tus manos. Me viene a la cabeza Melchor Núñez, por ejemplo. Tu ambición es desmesurada, no compensa. Puedo intuir que la emoción de tus votantes te importa un pito, y parece que eres capaz de cambiar el alma de tus compañeros (para ti empleados) por vete a saber qué miserable botín.

Quizás esté equivocado y te juro que lo deseo. Es posible que seas la madre Teresa de Calcuta o, como dijo Churchill, que tengas que cambiar de partido político para no cambiar de ideología. Incluso es posible que, siendo el nacionalista más recalcitrante, lo ideológicamente ético es que entiendas que lo mejor que le puede suceder a Canarias (como dices) es que arrase el PP. Todo es posible, pero, entonces, explícalo mejor. Solo te pido un favor, convénceme. A mí, que profesionalmente siempre te he apoyado, y a los tuyos que no se atreven a decirte ni mu. Convéncenos, porque lo que parece, solamente lo que parece, es que eres un sinvergüenza.

josecarlosalberto@gmai.com | @jc_alberto