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Reformar y podar burocracia > Fernando Fernández

   

Desde el momento que el Presidente Rivero ha dicho que su objetivo “nuclear” es reconvertir la administración, es lógico que los pasos que se den en el cumplimiento de ese objetivo permanezcan bajo escrutinio permanente. Creo que el Presidente acierta, porque desde hace unos años todos los analistas y los muchos informes que hemos conocido sobre los males de la economía canaria, señalan con el dedo a la maraña de unas administraciones públicas hipertrofiadas, compitiendo entre si para hacer mas complejo su funcionamiento. Maraña administrativa es el concepto mas citado desde que se ha tratado de conocer las causas del retroceso que en Canarias hemos padecido en la última década, con respecto a las medias española y europea. Conviene recordarlo. Durante medio siglo vivimos el más importante y sostenido crecimiento económico de nuestra historia. Digo crecimiento y no desarrollo. Así, si en los sesenta teníamos un PIB equivalente al 60 por ciento del español, en los 80 crecimos 20 puntos porcentuales y en el 2000 nuestro PIB era del 98 por ciento, referenciado a la media española. Ese largo periodo coincidió con la llegada del turismo de masas, de la democracia, del régimen autonómico y la integración europea. Durante casi 20 años hemos recibido una potente inyección de fondos públicos, como nunca antes. Más de 280 millones de euros anuales durante más de una década. Pero los datos demuestran que en 2010 ya retrocedíamos. En una década perdimos 8 puntos porcentuales y ese retroceso se inició algunos años antes del comienzo de la actual crisis en 2007. Algo iba mal, expresado en los datos de desempleo, siempre por encima de la media española, y en otros indicadores sociales, como el aumento de los índices de pobreza y exclusión social, fracaso escolar, déficits sanitarios en algunos grupos sociales, violencia de género, ruptura y desestructuración familiar, abortos y embarazos indeseados en adolescentes, entre otros. Achacar a la inmigración las dificultades de empleo para los canarios es un recurso demagógico, por no decir falso. Llegaron inmigrantes cuando nuestra economía crecía y no vienen cuando nos va mal. Además, los inmigrantes accedieron a trabajos que los canarios rechazaban. No traten de engañarnos, por favor. Peor sería que quienes emplean estos argumentos estuvieran ellos mismos engañados, lo que equivaldría a una negligencia culposa. Supongo que alguien ha debido analizar las razones por las que en estos de interminable crisis, La Laguna ha seguido generando actividad económica y comercial y creando nuevos puestos de trabajo; mientras Santa Cruz es una ciudad empobrecida y decadente, en la que cada día cierran empresas y comercios. Hasta en el Centro, en sus principales calles y plazas, seguimos viendo comercios que cierran o se traspasan; calles poco transitadas o vacías a partir de determinadas horas. Justo lo contrario que en La Laguna. ¿Alguien cree que el cambio climático beneficia a los de Aguere y se ensaña con los chicharreros? No mezclo cosas diferentes. Nuestros males obedecen a una misma lógica y son causa de idénticos errores. Burocracias insaciables, el triunfo de la mediocridad en detrimento de la meritocracia; el amiguismo y el clientelismo político como medio de promoción personal y familiar; corruptelas varias, de todo tipo y como práctica habitual en muchos casos. La expresión de una forma de gobernar. De un mal gobierno, en suma.