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Reorganización administrativa > Manuel Iglesias

   

En los últimos días surge de nuevo el debate sobre la disminución de cargos políticos electos, así como de una posible reorganización administrativa, con un menor número de ayuntamientos.

El asunto es interesante, pero tiene mucho de absurdo si no se sabe cuál es el contenido de un texto legal al respecto y cómo se puede desarrollar en las Cortes. Conviene insistir en que actualmente no existe una manera constitucional de eliminar los municipios para integrarlos en un ente administrativo mayor, salvo por un proceso de fusión o a través de mancomunidades o algún tipo de agrupación, pero en la que el municipio sigue permaneciendo.

Y es que la existencia de los municipios se refleja en la Constitución y habría que modificarla, con toda la polémica que origina abrir un melón así. Prácticamente, todo territorio en España está adscrito a un municipio y no existe otra figura que lo pueda amparar. En concreto, el Título VIII, que trata “De la Organización Territorial del Estado”, en su artículo 137 dice: “El Estado se organiza territorialmente en municipios, provincias y comunidades autónomas que lo constituyan. Todas estas entidades gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses”.
No se ve otra manera de que un territorio tenga una representación política o legal, salvo por la delegación de sus competencias a otro ente, por ejemplo una mancomunidad, pero manteniendo su existencia, lo cual no es el tema de la propuesta, que lo que habla es de suprimir municipios y administraciones.

Cabe, claro está, la fusión entre dos o más, pero para percibir sus complicaciones basta señalar como algunos de los que ahora hablan de estos temas de racionalización administrativa, como los socialistas, se han opuesto a la más que evidentemente necesaria fusión Santa Cruz-La Laguna, dos entes urbanos ya unidos por la realidad de las poblaciones y los dos más importantes municipios que ejemplarizan esa intención de reducir administración y burocracia. Para resaltar más la frivolidad del debate, también algunos de los protagonistas de ese atractivo llamamiento a una mayor unidad territorial, PP y PSOE, son los mismos que hace sólo unos meses lanzaron campanas al vuelo y se felicitaron por todo lo contrario, por dividir un municipio y crear otro nuevo, el de El Pinar, en El Hierro, con menos de dos mil habitantes, pero nuevo alcalde, concejales, etcétera. Y hay quienes apoyan o dicen que no les importa la segregación de Tejina de La Laguna, con el mismo objetivo. Hay una evidente incoherencia en mostrarse favorable a dividir por un lado y sumarse a la propuesta de unir por otro, lo que demuestra la flojera del debate, aunque no del tema, que sí sigue siendo importante para un proceso de discusión y de acción, si éste tuviera de verdad un objetivo concreto y se polemizara sobre una ponencia, un texto con fundamento que tenga soporte legal para llegar a un hipotético fin.