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Salir como si nada> Oliver Landi*

   

Me presento como un fiel seguidor del CD Tenerife, en las buenas, en las malas y en las de ahora que son peores. Me distingo por ser una persona que busca permanentemente la elocuencia, la objetividad y el positivismo como fundamento de mis ideas. Pero reconozco que me es difícil, incluso a mí, ser positivo con lo que llevo viendo en las últimas temporadas en el club que sigo desde no sé ya cuanto tiempo.

Desgaste acumulado por las desavenencias conceptuales e ideológicas con el club aparte, ayer fui, con más fastidio que ánimo a sufrir en silencio, como las hemorroides, otro partido más de mi equipo. Realmente cuando estoy dentro del estadio poco me importa el rival, de hecho tampoco me importa fuera, vengo a ver al CD Tenerife, no a su rival, por lo tanto, salvo por el ambiente me importa poco si es Messi el que visita la isla o Pepito. Por tanto cuando hablo de fastidio lo digo porque aún, con 10 jornadas a cuestas, sé que no veré gran cosa sobre el césped.

Lo que otrora representaba una jornada esperada, hoy es una obligación convertida en responsabilidad, lo que hace aún más doloroso el asistir al recinto capitalino en jornada dominical. Pero ahí estoy, dispuesto a dar una nueva oportunidad, a esperar con júbilo la victoria.

Ayer se nos brindó esa victoria pero me sorprendo no celebrando los goles como antaño, “serán cosas de la edad” utilizo como excusa que ni yo mismo me creo, porque lo cierto es que estoy desencantado. Desencantado porque la Segunda B abría nuevas perspectivas, quitando todo lo negativo que puede tener el salir del fútbol profesional, la idea de ver una restructuración fuerte en el club era como mínimo interesante. Seamos serios, no esperaba grandes fichajes, no esperaba grandes nombres, incluso, y muy a mi pesar, no esperaba gran participación de la cantera, esperaba, eso sí, un gran equipo. Entiendo que en una situación nueva como la que estamos viviendo y con la amenaza (más que promesa) del presidente de visitar efímeramente la Segunda División B, esperaba un equipo, con el lógico periodo de adaptación, que se saliera de la tabla clasificatoria, avasallara a los rivales y nos llevara rotundamente al playoff “sin pasar por GO ni cobrar 200” (parafraseando al Monopoly) liderando la categoría con holgura.

No es que siga en la nube, no es que sea prepotente, no es que espere resultados desde el minuto cero. No. Es que entiendo que si la idea es tocar fondo para coger impulso, el proyecto que se está creando, con 18 caras nuevas, tenía que servir como base para el próximo año, en el que supuestamente estaríamos en Segunda A, parece que por decreto y sin bajarnos de la guagua. Pero la realidad es que ya podemos ver los mimbres de este equipo y a mi humilde parecer me da que somos, o seremos, un equipo apañadito para la Segunda B, sin mayores florituras. ¿Conseguiremos el ascenso? No lo tengo muy claro, aunque sí creo que no tendremos mayores problemas para asistir al criminal PlayOff de ascenso. Pero ¿Y después de eso qué? ¿Qué sucedería si se consigue el ascenso? ¿Y si no se consigue? Demasiada incertidumbre para un proyecto que se presumía suficiente.

Ayer ganamos, como al Montañeros, pasándole por encima al rival (al menos en el marcador). Dos equipos que no hicieron gran cosa en el Estadio, no nos engañemos, pero con un equipo, el que nos interesa, que tampoco hizo grandes cosas, lo que me lleva a seguir creyendo que ganamos más por demérito del rival que por méritos propios.

Sonará extraño que me defina como una persona positiva y redacte un texto así, pero es que ayer, ganando como ganamos, veía las caras de los aficionados y me encontré diciendo, en voz alta, “ganamos y salimos como si nada”.

* Administrador de zonablanquiazul.com