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Sentencia de muerte a la cultura > Benito Cabrera

   

Las políticas culturales en estas Islas nunca han destacado por ser un dechado de virtudes: se improvisa demasiado, no se piensa a largo plazo, no se evalúan los objetivos… Pero además, la clase dirigente activa su dimensión de república bananera en tiempos de crisis, con la arquetípica acción de recortar dramáticamente en lo que se considera innecesario y baladí: la cultura.

Salvo en campañas electorales, cuando se lanza por esas boquitas todo el repertorio de frases hechas, parece que las mentes privilegiadas de nuestros políticos autonómicos no entienden la importancia fundamental de la cultura para la identidad de un pueblo. Una dimensión que trasciende mucho más allá de su valor mercantil.

Pero, como estamos en crisis y a la opinión pública le interesa más las cifras y los parados, recordamos que la cultura va mucho más allá de un señor que canta en un escenario y pide por ello una subvención. El hecho cultural implica a un tejido empresarial en el que se ven involucradas empresas de todo tipo: sonido e iluminación, restauración, transportistas, imprentas, estudios de grabación, medios de comunicación, hoteles, seguridad, azafatas, etcétera. Está demostrado, con datos fehacientes, que por cada euro que invierte en Cultura el Gobierno de Canarias, el sector produce 12 euros.

Otro dato que refleja la importancia de la cultura como sector productivo se refleja en el consumo cultural en Canarias. En 2008 (últimas cifras oficiales) cada hogar canario gastó una media de 1.069,8 euros en servicios y bienes culturales, situándonos en el cuarto puesto nacional como territorio pionero.

Coalición Canaria y sus socios del PSOE han decidido dejar casi a cero los presupuestos de cultura para 2012, con lo que unas 16.000 personas se irán directamente al paro y caeremos en la miseria de seguir siendo un pueblo de tercera en desarrollo cultural.