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Siete de cada diez ordenadores están infectados y el usuario no lo sabe

   

EFE | Cáceres

Siete de cada diez ordenadores en España están infectados y el usuario no lo sabe, según datos del Instituto Nacional de Tecnologías de la Información (INTECO) citados por Pedro Sánchez, especialista en análisis forense de dispositivos móviles.

Sánchez ha participado este fin de semana en Cáceres en una jornada sobre delitos informáticos en la que ha destacado la importancia del análisis forense de los dispositivos móviles, “una técnica de detección muy valiosa si se tiene en cuenta que actualmente se almacena cualquier tipo de información en los móviles, ya no solo hablada sino escrita”.

En ese sentido, ha precisado, en declaraciones a Efe, que si conoces un número móvil puedes establecer la geolocalización de ese dispositivo o saber, a través de las conversaciones de aplicaciones tipo whatssap, dónde se encontraba en un momento determinado.
Según este experto, la fuga de información de las empresas ha crecido de manera vertiginosa y hoy en día se considera como el delito informático más frecuente.

Este tipo de casos ha experimentado un incremento importante en los últimos años pero, pese a ello, las empresas “no aplican las medidas de seguridad más recomendables” ni tienen conocimiento de lo valiosa que pueda llegar a ser su información, ha advertido Pedro Sánchez.
Y es que, a juicio de este experto, “en épocas de crisis, en lugar de hacer inversiones millonarias, lo más fácil es robar, secuestrar el ordenador de una entidad o persona y hacerte con todos sus documentos, contabilidad o cartera de clientes”.

En el ranking de delitos informáticos, este experto ha considerado que el segundo lugar lo ocupan las mafias organizadas a través de Internet que se dedican a “instalar troyanos para quitarte todo el dinero de la cuenta bancaria sin que te enteres”.

Tanto es así que, según Sánchez, ahora las mafias, en vez de invertir en cocaína, un negocio que entraña más peligro por los posibles sobornos o asesinatos, prefieren contratar a piratas informáticos para que desarrollen programas malignos capaces de robar a los usuarios de banca electrónica.

En un tercer escalón se sitúan los delitos informáticos relacionados con la suplantación de identidad y creación de perfiles falsos que, a juicio de este especialista, están muy vinculados a rencillas amorosas.