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Sin reformas y con despilfarros > Fernando Fernández

   

El gobierno sigue instalado en el optimismo, en la propaganda y dando palos de ciego. Su última ocurrencia ha sido llamar a los representantes del sector turístico y de la hostelería para pedir explicaciones sobre el hecho de que el aumento del número de visitantes no mejore la creación de empleo y sigamos liderando el censo de parados en España. Como si las causas no fueran conocidas, o peor aún, como si con un tirón de orejas a los empresarios, como ya se hizo hace un año, estos fueran a contratar más personal.

Al contrario que el Gobierno español, sumido en la depresión y resignado a su relevo, el Gobierno regional sigue instalado, erre que erre, en lo mismo de siempre, en la pretensión de vender optimismo y en la propaganda, sin mostrar un atisbo de autocrítica para reconocer sus errores e incoherencias, que no son pocas. Acudió el señor Rivero a su entrevista con el Rey, a quien expresó su preocupación porque el enfrentamiento entre el PSOE y el PP dificulta la salida de la crisis; y lo dijo precisamente cuando esos partidos han alcanzados algunos acuerdos con este fin, ante el griterío de las minorías, entre ellas la misma CC.

Con cerca de 300.000 canarios en paro y el 50 por ciento de los jóvenes sin trabajo y obligados a emigrar o a optar por el subempleo, en una cosa acierta el señor Rivero cuando dice que la “reconversión” de la administración es el principal reto de su gobierno. Es llamativo que empleara la palabra “reconversión” y no otra. No es lo mismo reconvertir que reformar o mejorar, pero aclararlo quizás sea un esfuerzo inútil; que lo entiendan, pedirle peras al olmo. Pero sea bienvenida la declaración de intenciones.

Ahora solo falta que cumplan, porque los primeros pasos generan dudas. Han creado una comisión y contratado a una empresa externa para asesorarse. Mencioné a Romanones el domingo pasado. Además de bisabuelo del cantante Raphael, el conde de Romanones fue un destacado político español de la primera mitad del siglo pasado. Una de sus frases más repetida fue aquella, cuando a propósito de la autonomía para Cataluña, ¡que casualidad!, propuso ¡en 1919! la creación de una comisión y ante la pregunta de sus seguidores aclaró; “cuando quieras que algo no se solucione, crea una comisión”. Pues eso.

Las dudas aumentan si uno reflexiona un poco. Si la maraña administrativa es un freno para nuestro desarrollo que nos empobrece desde hace una década, ¿como es que los partidos se presentaron a las elecciones sin un plan concreto y detallado para resolverlo? ¿Como es que empiezan a buscar soluciones después de formar Gobierno?

Hace dos años que hablo y escribo sobre la necesidad de estas reformas. Ahora es una urgencia, antes de que frau Merkel nos obligue a las bravas. Cuando hablé de reducir municipios, mancomunar servicios, reducir y suprimir sueldos, el señor Rivero respondió que no estamos para ocurrencias, hablando para la galería. Mencionó entonces una serie de medidas a tomar; entre otras, ajustar las administraciones, redistribuir recursos, ajustar el gasto, fijar límites salariales para los políticos en todas las instituciones en base a criterios objetivos, así como para designar asesores y personal de confianza, evitando el despilfarro. Fueron sus palabras literales. Nada se ha hecho. No fui yo quien habló para la galería. Temo que el asunto, pendiente de una comisión de expertos, vaya para largo. Y así no aguantamos otra legislatura.