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Tele-excrementos > Víctor Álamo de la Rosa

   

La pregunta que me hizo mi amigo Ciclano fue a bocajarro: Víctor, ¿qué es para ti obsceno? Me quedé con tres palmos de narices, porque, en realidad, habíamos estado hablando de cuán fácil es ahora, con la TDT, borrar canales de nuestro televisor, para uno aislarse y no encontrarse con determinadas bazofias cuando hacemos zapin. Ciclano, puro en boca y en plena charla, recordaba la época en que Tele 5 presumía de las Mamá Chichos, unas tías estupendas que lucían traseros de vértigo y pechos con escote abismado que dejaban a la audiencia de veinte años atrás salivando hambrientos ante la caja tonta, por cierto, ahora más tonta que nunca. Y yo también las recordé, en especial a la mamá chicho mulata, porque como era joven e indocumentado le escribía poemas eróticos en mis noches de aburrimiento y soledad que, menos mal (y por el bien de la poesía), fueron pocas. Pero recordé también, y se lo dije a Ciclano, que por aquellos años Tele 5 fue la cadena más criticada, porque, se decía, fundamentaba su programación en tetas y culos, porque así de despectivamente se hablaba de su parrilla.

Ahora Tele 5 se ha convertido, objetivamente, en una de las mejores televisiones que se pueden hacer. Su evolución en los últimos veinte años es digna de una tesis doctoral. Tienen en la actualidad la parrilla más barata, en el sentido económico, que puede hacerse y, además, tienen cierta audiencia, aunque, es cierto, cada vez menos. Demasiadas horas explotando la gallina de los huevos de oro. Su programación se autoalimenta con los propios excrementos de su programación, esto es, el arte de hacer programas de basura sobre programas de basura sobre programas de basura, una y otra y otra vez, con esos dos ídolos, Jorge Javier Vázquez y su Belén seguidos de su séquito alborotador. Asombroso, pero cierto. Y así, día tras día, producen miles de horas de televisión, le recordé a Ciclano, con poquísima inversión, sobre todo si se piensa en los esfuerzos artísticos, profesionales y económicos que son necesarios si se quiere hacer televisión de verdad, televisión en serio, es decir, producir programas, comprar pelis o series, organizar debates o entrevistas, etcétera. Le dije que Tele 5 es, en ese sentido, ejemplo a seguir, porque no debe ser fácil rellenar una parrilla de programación con los excrementos de los excrementos de su propia basura. Pero lo hacen, no se te olvide, Ciclano, y con cierto éxito, le dije, porque me había empeñado en responderle la pregunta del principio, aquello de ¿qué era para mí obsceno? Obsceno es que exista en España la programación de Tele 5, por llamarla de alguna manera, y obsceno es que haya gente que la vea, porque, a estas alturas de la jugada, ya no hay excusa. La televisión, magnífico instrumento de comunicación y diversión social, se ha convertido con Tele 5 en el mejor espejo de la crisis social, cultural y moral que socava a toda España. Háganse un favor y súmense a esa iniciativa que circula por las redes sociales y que invita a resintonizar la TDT borrando Tele 5 (de paso convendría borrar algún canal más).

El Ciclano y yo ya lo hemos hecho y en verdad resulta un alivio hasta hacer zapin. Ciclano, además, me dijo que iba a escribir una carta a los directivos de Tele 5 para que hicieran un programa llamado Mamá Chicho Return, porque al menos aquellas desnudeces tan criticadas en su día eran bellas y cabían dentro de cualquier moral, y, además, nunca fueron tan obscenas, escatológicas o bizarras como la fauna que a diario nos insulta desde esa cadena. Sus grilletes, su pesada losa, ya no están en mi hogar.