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carnaval 2012 > inicio de los preparativos

Trabajo en equipo y “buen rollo”

   

El grupo comenzó a preparar el nuevo carnaval a principios del pasado septiembre. / JAVIER GANIVET

NANA GARCÍA | Santa Cruz de Tenerife

Son las 21.20 horas de un jueves de octubre y en la calle de La Noria la Sociedad Cultural Triqui-Traques comienza a recibir a decenas de componentes de una de las murgas más antiguas del Carnaval chicharrero. Tras el saludo de rigor -unos más efusivos, otros más chistosos y los que menos, más serios- y sin tiempo que perder comienza el ensayo con puntualidad, a las 21.30 horas. Viene una nueva edición de la fiesta chicharrera y los Triquis se preparan para recibirlo “con la ilusión de todos los años”, a pesar de que “cada año el nivel de exigencia de público es mucho mayor”, explica a DIARIO DE AVISOS su presidente, José Francisco Castilla, quien forma parte de la familia murguera desde 1987.

Con casi un cuarto de siglo de experiencia, Castilla pone en cuarentena si esta evolución del colectivo murguero “es bueno o malo”, aunque si hay algo que tiene muy claro y que se ha convertido en un mandamiento para Triqui-Traques es que “siempre hay que intentar darle a la gente lo mejor”. Esta norma forma parte de la filosofía con la que la murga de La Noria se presentará el próximo Carnaval que se resumen en “trabajo, buen rollo y entregarse al público”, eso sí, con más de una sorpresa que no hasta del último momento no podrá ser desvelada. Fran, Edu, Alfonso, Ángel, Migue, David y Ari (todos componentes del grupo) vuelven a devanarse los sesos este año para hilvanar letras de “buenos temas de crítica y, si es posible, buenos temas de humor”, mientras Óscar se encarga de aportar “una faceta nueva” en la dirección musical, en sustitución de Lolo Tavío, de quien el presidente de los Triquis ha querido destacar públicamente “la labor que hizo” en la murga. Todo este conglomerado de voces volverá a actuar en las próximas carnestolendas bajo la batuta de Lucas Mújica, “una persona muy humilde, muy sincera y muy amigo de sus amigos” que “se transforma por completo sobre el escenario” con el carisma que se precisa para conducir un grupo como este.

La competición se convierte en la hoja de ruta del colectivo murguero. Llegar a la final y alcanzar algún “cartón” aporta no solo prestigio sino también “que te llamen de otros sitios a actuar”.

En relación con una nueva edición de la final de murgas en el estadio Heliodoro Rodríguez López Castilla reconoce que prefiere un “contacto más cercano con el público”, aunque Triqui-Traques no se negará si pasa a la final.

Eso sí, esperan que “se subsanen” los problemas de sonido del último año.

Alrededor de 75 voces aportan estilo a esta murga, 75 murgueros con 75 historias particulares, con familias, trabajos y problemas que se dejan a la puerta del local de ensayo para transformarse en Triqui-Traque y hacer Carnaval.