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la columna > por Manuel Iglesias

Un cadáver a la espera de entierro > Manuel Iglesias

   

El final del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero está desarrollándose en un proceso constante de desmoronamiento de las estructuras laborales, económicas y de las condiciones sociales en numerosos campos. Se diría que existe la convicción de que estamos ante un cadáver y sólo falta el entierro, con los deudos aspirando a que el velatorio se pase cuanto antes.

Casi cada día nos encontramos con una noticia mala, como lo demuestra la encuesta de población efectiva, EPA, dada a conocer ayer, que registra un incremento de parados en el tercer trimestre y lleva el desempleo al borde de los cinco millones de parados. Ya parece que no nos asustamos de nada, pero son cifras terribles para las personas que lo padecen y para el propio sistema.

Son millones de personas que en su día aportaban recursos a través de su trabajo y han pasado ahora a ser perceptores. Este tremendo desequilibrio no se enjuga a base de aumentar los impuestos a los otros, porque lejos de ser un remedio lo que hace es absorber recursos de empresas y ciudadanos que aún continúan con trabajo, de manera que les queda cada vez menos s recursos para crear empleo nuevo, metiéndonos en una espiral cada vez más reductora.

En Canarias las cifras del empleo son ligeramente buenas, pero esa impresión positiva se ve mal compensada por el pesimismo que refleja el que en el Archipiélago haya 250.000 desempleados. Disminuirlos a base de tres mil empleos al mes es siempre mejor que incrementarlo, pero así llevará años normalizar la situación laboral en términos aceptables, aún suponiendo que se mantuviera un crecimiento constante.

Al mismo tiempo de la EPA, se conocen los datos del barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, que indican como los ciudadanos, en una multirrespuesta, consideran el paro como el principal problema, según un 80.3 de encuestados. Y lo siguen los problemas de índole económica (49,6 por ciento). Hay otros temas que son bastante menos valorados como problema por los ciudadanos, como la educación, con un 7,1, o la sanidad, con 6,1. Ambos sin duda importantes, pero por lo que se ve situados más lejos en las preocupaciones sobre el desempleo y de los problemas económicos, pese a que, si se observa el protagonismo que se les adjudica en la parte oficialista de los medios de comunicación, parece como no se hablara de otra cosa. Aparenta que se busca desviar la atención de la mala gestión económica para llevarla a otras cuestiones, pero sin responder al auténtico interés de la mayoría.

Los ciudadanos ansían tener ante sí un plan económico y laboral que hable de un punto de partida, que anuncielas metas a que se dirige, cuáles son los pasos que se van a dar en ese camino y cómo y en qué tiempo se va a hacer. Y eso no se ve de manera clara.