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Un monje tibetano se quema a lo bonzo para protestar contra China

   

EFE | Pekín

Una organización tibetana de derechos humanos informó de la décima inmolación este año de un monje en las regiones tibetanas chinas para pedir el retorno del Dalái Lama y el fin de la represión de la religión y cultura de su etnia.

La organización Centro Tibetano para los Derechos Humanos y la Democracia (TCHRD, siglas en inglés) informó en un comunicado que el suicida se encuentra en estado grave a causa de heridas que sufre tras quemarse a lo bonzo.

Del total de diez intentos de suicidio en zonas tibetanas, cinco han resultado en muerte, según grupos tibetanos en el exilio.

La inmolación fue protagonizada por Dawa Tsering, de 38 años y monje del monasterio de Kandze, en la provincia suroccidental china de Sichuan, y a 150 kilómetros del monasterio en el que se han producido la mayoría de las inmolaciones este año, el de Kirti, de la prefectura tibetana de Aba.

Fuentes de la comarca de Kandze informaron a TCHRD de que la inmolación tuvo lugar en la mañana de ayer, martes, cuando Dawa Tsering mojó su cuerpo con petróleo y se prendió fuego durante una ceremonia religiosa anual llamada Cham en Kandze.

Al prenderse fuego, el monje proclamó eslóganes pidiendo igualdad y libertad en el Tíbet y el retorno del líder espiritual exiliado en la India en 1959, tras encabezar un fallido levantamiento contra la ocupación china.

Los monjes que presenciaron la inmolación intentaron extinguir las llamas y se llevaron a Tsering inmediatamente al Hospital Popular de Kandze, donde fue atendido antes de ser devuelto al monasterio.

Según este grupo, su estado de salud es crítico y con pocas posibilidades de sobrevivir.

La cadena de inmolaciones de monjes tibetanos se inició en marzo, cuando el monje Phuntsog, de 21 años, murió al quemarse a lo bonzo para conmemorar el conflicto étnico entre tibetanos y colonos de la etnia mayoritaria han que dejó decenas de muertos en 2008.

Después de esta primera inmolación, las autoridades chinas sitiaron el monasterio de Kirti y enviaron a 300 del total de 2.000 monjes que lo habitan a “reeducación patriótica” con el fin de que renunciaran a reconocer al Dalái Lama como líder en favor del comunismo.

El monasterio y la prefectura de Aba se encuentran sitiados por la policía militar.

Los grupos tibetanos en el exilio culpan a la represión del gobierno chino de estas muertes, mientras que Pekín asegura que los intentos de suicidio son “actos terroristas y separatistas” instigados por el Dalái Lama.