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Un paso más hacia la autonomía

   

Alba Bethencourt afronta su primer empleo con ilusión en una dulcería de Cabo Blanco. / NICOLÁS DORTA

NICOLÁS DORTA | Arona

Alba Bethencourt es una chica de veinte años con síndrome de Down que quiere dar un paso más hacia su autonomía. Por eso no dudó en aceptar el trabajo en la pastelería que le ofreció su amiga y, ahora compañera, Claudia Gómez, junto a Adriana Gómez, su hermana, para formar entre las tres, Dulces Soles, que acaba de abrir en Cabo Blanco.

Alba se acostumbra poco a poco al mundo de la hostelería a base de práctica y aprende rápido. El siguiente paso es dominar la máquina de hacer cafés, que sirve sin problema. “Me gusta el trabajo y la idea de Claudia”, dice con una sonrisa. Alba estudió Jardinería en el instituto de Los Cristianos, donde aprendió a apreciar “el contacto con las plantas”, dice, pero no encontró muchas salidas laborales, tras hacer las prácticas en el vivero de la Asociación Rosas del Guanche, donde se llevó una bonita experiencia. Conoció a Claudia en la Asociación Orobal, un colectivo de padres encargado de ayudar a personas con discapacidad. Claudia, de 48 años, conoce el mundo de Alba, tiene una hija síndrome de Down, Rocío, de 13 años. En Orobal acuden a talleres y terapias para mejorar sus capacidades.

Integración social

Dulces Soles nació con la idea de integrar a personas con discapacidad en el mundo laboral y canalizar los recursos humanos como principal fuente de rentabilidad. La idea es contratar personal con certificados de minusvalías, en este caso síndrome de Down, según la propietaria del establecimiento. “Este proyecto no va dirigido a gente tradicional, sino a las personas con ganas de innovar y probar cosas nuevas”, comenta Claudia. En este sentido, habla de “no remarcar la diferencia de las personas”, independientemente de su raza, costumbres y valores sociales.

“Alba se adapta paso a paso y busca un lugar en la sociedad”, indica Claudia. Con este nuevo trabajo, la joven gana en autonomía. En Navidades tiene pensado viajar con sus padres hacia Alicante donde vive su hermana. Ya lo ha hecho sola en otras ocasiones. La encanta la sensación de viajar y conocer lugares nuevos. Las paredes de Dulces Soles están llenas de color. Llegan unos clientes, y Alba sirve los primeros cafés del mediodía.