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LA COLUMNA > POR Manuel Iglesias

Una contradicción en el empleo > Manuel Iglesias

   

Uno de los asuntos que todo el mundo tiene claro de puertas adentro, pero no quiere tocar afuera, es la cuestión de la construcción en Canarias, porque ha sido uno de los sectores que han enviado más trabajadores a las listas del paro, pero al mismo tiempo hay un clima social contra el retorno al desarrollo inmobiliario turístico, que sería un marco favorable para la contratación laboral y hacer descender las cifras de parados en las Islas.

Con 250.000 desempleados y una gran parte de ellos sin calificación académica suficiente para ocupar empleos de sectores técnicos o de servicios especializados, las salidas inmediatas más visibles son el turismo y la construcción. El turismo puede absorber una parte destacada, pero también tiene un límite porque un negocio no puede ni debe tener más personal que aquel que el negocio necesita.

Y está la construcción, pero esta, al menos entendida como sucedía en el pasado, no es aceptada por un porcentaje muy grande de los canarios, porque no quieren más incidencia sobre el territorio e incluso creen que la desarrollada en lustros anteriores fue excesiva. Así, nos encontramos en una contradicción, donde la construcción inmobiliaria turística aparece como una propuesta para absorber mano de obra, pero los residentes no la quieren y estan en contra de la misma.

La construcción, aunque parece que ha perdido actualidad informativa, sigue pesando, y mucho, en el panorama económico. El desarrollo de este 2011 en lo que lleva de año y las previsiones para todo lo que resta, señalan que la depresión del sector va a continuar y se puede mantener con unas estadísticas negativas. Los analistas no tienen demasiado problema para aventurar que el sistema se seguirá depurando, aunque lo peor laboralmente ya puede haber pasado, sólo que si el número de parados en la construcción se frena no es porque se mantenga o se genere empleo, sino porque ya antes se ha destruido casi todo lo que había y el desempleo no tiene donde “morder” después de habérselo comido casi todo.

Lo paradójico es que sigue existiendo en España una demanda potencial de viviendas para personas que buscan casa. Sólo que, por un lado, hay un desfase entre lo que pueden pagar y lo que se encuentra en el mercado. A esto se añade la desconfianza hacia el futuro que se ha generalizado y que pospone las decisiones de adquirir compromisos a largo plazo, como es la compra de una casa. Y eso sin contar, en la vivienda nueva, el frenazo terrible que representa la paralización de los planes generales y, consecuentemente, la de los proyectos que contienen.

De una manera u otra, en Canarias la construcción tendrá que ser un factor de colaboración en la salida de la crisis, porque con 250.000 personas cobrando del paro no podemos renunciar a sus posibilidades. Pero esto es fácil decirlo; lo que no está claro es cómo hacerlo.