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El dardo > por Leopoldo Fernández

Una paz engañosa > Leopoldo Fernández

   

Una Conferencia Internacional para promover la resolución del conflicto en el País Vasco dará comienzo el próximo lunes en San Sebastián, promovida por varios colectivos abertzales, entre los que destacan la plataforma Lokarri, próxima a las tesis de la organización terrorista ETA, y por el autodenominado Grupo Internacional de Contacto, del letrado sudafricano Brian Currin, a su vez máximo responsable de una nunca reconocida Comisión de Verificación de la Tregua, y otras cuatro fundaciones especializadas en la resolución de conflictos: Berhof, Conciliation Resources, Desmond and Leah Tutu y Noref.

Quienes promueven esta farsa -recalco lo de farsa porque en verdad se trata de un enredo para aparentar o engañar- sin que ETA haya renunciado a sus objetivos dicen procurar la paz, pero la paz no es posible sin justicia y sin reparación para las víctimas. Hablar de paz supone, más que una turbación, la existencia de una guerra, y en el País Vasco no hay más guerra que los reiterados crímenes, amenazas y chantajes de esa banda de pistoleros llamada ETA, hoy en fase mortecina, aunque capaz aún de seguir atentando contra quienes se oponen a sus desafueros y a sus proyectos totalitarios. A dicha conferencia, bien orquestada por los terroristas y sus cómplices, no van a asistir los gobiernos de España y País Vasco, ni tampoco PP, UPyD y otros partidos democráticos, que niegan toda representatividad y autoridad a los organizadores, en concordancia con el espíritu del Pacto Antiterrorista firmado por PSOE y PP. Incomprensiblemente, el PSE ha decidido sumarse a la pantomima argumentando que “todos los trabajos para conseguir la paz son bienvenidos”.

Legitima así la internacionalización de las reivindicaciones abertzales y sus afanes propagandísticos para alcanzar “una paz sin vencedores ni vencidos”, como si el terrorismo pudiera legitimarse por ser la consecuencia natural de una guerra entre dos bandos opuestos. Apoyan estas tesis Bildu y Amaiur, la nueva marca de los grupos cercanos al abertzalismo más radical e independentista, que ya ha sido bendecida por la Junta Electoral Central para que concurra a las elecciones del 20-N.

En estos momentos, ETA no debe recibir ningún respaldo político, ni mucho menos ser aceptada como interlocutor en ningún proceso. Antes que nada, debe entregar las armas, disolverse y pedir perdón por sus múltiples crímenes. A partir de ahí se podría hablar de acercamientos de presos al País Vasco y de medidas de tipo penitenciario, nunca de amnistía, que no se contempla en la legislación vigente. Hablar ahora de paz, aunque sea deseo de todos, equivale a una manipulación y un ataque de amnesia colectiva.