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Víctimas en el naufragio > Jorge Bethencourt

   

Mientras se nos llenan las pupilas informativas con piroclastos volcánicos y los brindis por el final de ETA, las víctimas de otra guerra insidosa siguen cayendo a nuestro lado, en silencio. Más de doce mil canarios han perdido la ayuda de subsistencia de los 426 euros. Son doce mil personas más expuestas sin chaleco antibalas a la metralla incesante de una crisis agónica que, según los datos de Redescan, afecta ya a más de siete de cada diez ciudadanos y ciudadanas de las Islas, que llegan a final de mes con la soga al cuello. Cada día de los últimos seis meses, trece familias de las Islas han perdido una vivienda cuya hipoteca no pudieron pagar. Cada día se han abonado casi doscientas mil nóminas de paro, más de mil millones de euros, para ese ejército de personas que ni encuentran trabajo ni tienen la más mínima esperanza de lograrlo. La pregunta es qué hace falta para que nos demos cuenta de que algo está fallando de forma irreversible en una sociedad donde el 31% de los ciudadanos está en situación de exclusión social y el 12,7% en pobreza severa. Qué tipo de erupción social es necesaria para que nos despertemos ante el espectáculo de miles de familias que acuden a entidades benéficas para pedir comida o una ayuda puntual para pagar los alquileres. Los partidos políticos creen que la sociedad es un enfermo que debe ser tratado para recuperarse de sus dolencias. Pero la sensación que da esto es la de un paciente que agoniza en urgencias y que necesita medidas excepcionales para estabilizarse. Medidas que no llegan. Los meses van cayendo lentamente en el calendario y las familias van cayendo rápidamente en el abismo de una pobreza sin retorno. El auge turístico en Canarias sólo ha servido para frenar el hundimiento, pero el barco naufraga de una forma perceptible sin que se escuche una sola sirena de alarma. Lo que más me asusta de esta campaña electoral es la sensación de que esa realidad forma parte de otro universo. Que no está en la agenda de los partidos políticos. Como si vivieran en otra galaxia, donde el tiempo y el espacio se elongaran deformando la realidad, haciendo invisible a esa gente que cada día entrega las llaves de su casa a un banco, a esas personas que cada día piden ayuda a un pariente o a una ONG para subsistir. Canarias necesita cirugía y sólo le dan aspirinas. Planes a medio y largo plazo. A buey muerto, cebada al rabo.

@JLBethencourt