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Voto útil > Juan Henríquez

   

La definición de voto útil es compleja y confusa, y se presta a interpretaciones personales o partidarias interesadas. Si, por ejemplo, dirigimos la pregunta del voto útil a los partidos que se presentan a las elecciones, al ser arte y parte, siempre te dirán que el votar a su partido es lo más útil del mundo.

Por lo tanto, en mi opinión, para pronunciarse sobre esta cuestión, es imprescindible no estar inmerso en el proceso electoral, o lo que es lo mismo, no pertenecer a ninguna de las fuerzas políticas que concurren a las elecciones.

Si quieren que sea más explícito: no estar afiliado orgánicamente a ningún partido político, ni formar parte de las candidaturas. Cuidado, por favor, no estoy limitando la libertad de expresión y opinión a los militantes de partidos políticos. Lo que ocurre, y permítanme el símil futbolístico, es como si a mí me preguntaran por el Tete (CD Tenerife): juegue con quien juegue, siempre diré que ganará.

Pienso haberme explicado lo suficientemente claro como para permitirme definir el voto útil, y lo más importante, sondear las posibilidades de alguna fuerza política merecedora de él. La definición sería: decisión de votar una opción que, no siendo la preferida, puede colaborar a la derrota de otra cuyo triunfo no se desea. Un ejemplo concreto. Pensemos en un votante (vale para ambos sexos) socialista que ni muerto votaría al PP, pero que a la vez está desencantado con el PSOE y con el Gobierno de Zapatero. Nuestro personaje no quiere causarle más daño del previsto a los socialistas, pero, al mismo tiempo, quiere que muchos de los votos que previsiblemente piensan irse a la derecha se decidan por un partido de izquierdas.

La idea es la de reducir al máximo el éxito de la derecha; dicho de otra manera, que no logre la mayoría absoluta, aunque, en el fondo, la pretensión del voto útil es que la suma de los escaños de la izquierda supere a los conservadores. Para que me entiendan: el voto útil quiere la derrota de la derecha.

En mi teoría no entran los nacionalistas (CC), o lo que es lo mismo, los mercaderes del trueque. Entonces sólo nos queda una interrogante: ¿qué opciones políticas tenemos a la izquierda del PSOE merecedoras de un voto útil? Pues no crean señores que hay mucho donde elegir. En el caso de Canarias, y en el nuestro en particular, Tenerife y su provincia, que un servidor sepa tenemos al partido de Rosa Díez, UPyD (Unión, Progreso y Democracia), que dirige la exmilitante del PSOE, de escasa implantación por aquí; o, de otra, IU (Izquierda Unida), liderada por Cayo Lara, que, aunque no atraviesa el mejor momento, también puede responder al fin que se persigue; y, por último, Izquierda Verde Canaria, recientemente presentada en público y que nace del acuerdo entre Sí se puede, Socialistas por Tenerife y Equo. Es lo que hay.

Nuestro hombre de izquierdas, independiente y librepensador, se ha tomado el tiempo necesario para encontrar la candidatura merecedora del voto útil. Hay tiempo de sobra, aunque en una semana descubre cuál es el suyo. Hagamos lo siguiente: ¡reflexionemos juntos!

juanguanche@telefonica.net