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... y no es broma > POR Conrado Flores

A dos velas > Conrado Flores

   

Existe un gran debate sobre el recorte del 65% en la inversión destinada a la cultura en los presupuestos de la comunidad autónoma para el año 2012. Muchas personas no son partidarias de esta medida porque consideran que la aportación económica, social y educativa de las numerosas empresas del sector es muy importante, y que la industria cultural en Canarias sostiene miles de puestos de trabajo. Por otro lado, también son muchas las que sí ven bien esta rebaja porque consideran que si tenemos estropeado el váter y el lavabo, y no tenemos dinero para las dos cosas, el váter es prioritario.

Además, dentro de este segundo grupo hay algunos que afirman que las personas que se dedican a la cultura en las Islas son unos subvencionados, no tienen talento, viven en enormes mansiones, conducen un Audi A6 y adoran a Satán en el monte durante las noches de luna llena. Yo tengo el enorme orgullo de formar parte de un grupo canario de cómicos llamado El Supositorio.

No conozco mucha gente con más talento para escribir humor que mis cuatro compañeros. Durante la gira Terremoto tour, que realizamos en 2008 y que nos llevó a visitar lugares tan singulares como la Isla de Malaria, Esclavitud, Nueva Bélgica o el archipiélago de Guaranga, pudimos comprobar que hay alternativas culturales de bajo presupuesto que invitan al optimismo.

La Orquesta Sinfónica de Cuchurumbita, por ejemplo, sólo tiene tres miembros: el director -que también se encarga de montar la tarima -, un viola y un percusionista. El coro es más numeroso y cuenta con cuatro cantantes: una contralto, dos tenores y un bajo. La novena de Beethoven no suena igual, lo reconozco, pero no veas la que se ahorran en sueldos. Y para desplazarlos de un sitio a otro no tienes que fletar un avión porque todos caben en una furgoneta.

¿Y qué me dicen de los equipos de sonido? ¿Son imprescindibles? Siempre podemos gritar o tocar más fuerte y pedirle al público que esté muy, muy calladito. ¿Y todas esas luces de colores? Por favor, ¡Mozart estrenó todas sus óperas en teatros iluminados con velas! Así que no hay que dramatizar.

¿A que ahora vemos las cosas de otra manera? Claro que sí: a dos velas.