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Amaiur gana en el País Vasco en medio de la debacle socialista

   

EFE | MADRID

La irrupción de la izquierda abertzale agrupada en Amaiur, que ha ganado las elecciones en Euskadi, ha dado un vuelco al mapa electoral vasco, más nacionalista que nunca en unos comicios generales.

Las primeras elecciones sin la presencia de ETA han confirmado dos tendencias que ya anunciaron las locales y forales de mayo: la fuerza de la izquierda abertzale en su regreso a las urnas y la división del País Vasco en tres territorios bien diferentes: en Bizkaia gana el PNV, en Gipuzkoa, Amaiur y en Álava, el PP.

Los resultados han sido completamente diferentes a los de 2008: el PSE arrasó entonces y logró nueve de los 18 escaños en juego, por seis del PNV y los otros tres para el PP. En total, doce para los partidos constitucionalistas y seis para los nacionalistas.

Euskadi ha votado nacionalista: once suman Amaiur -la marca de la izquierda abertzale, EA, Aralar y Alternatiba-, y PNV, por siete que suman PSE y PP. Básicamente, la izquierda abertzale se ha llevado los votos socialistas.

El hecho de que la izquierda abertzale haya triunfado en unas elecciones que nunca han sido importantes para ellos -a lo más que habían llegado antes era a recoger el acta de diputado para luego no participar en el Congreso- tiene varias lecturas para el presente y para el futuro.

La primera es obvia: su pujanza, hasta el punto de ganar unas generales en las que en Euskadi se solía primar a PP y PSOE; de hecho, la izquierda abertzale nunca había pasado del tercer puesto en estos comicios. A su indudable éxito se suma el escaño conseguido en Navarra.

La segunda, que la izquierda abertzale le ha ganado al PNV, aunque por muy poco, su batalla por la hegemonía nacionalista en la representación. No obstante, el PNV sigue siendo el más votado.

La tercera es que desde esta misma noche el nacionalismo ha redoblado sus ataques al Gobierno Vasco socialista en minoría, que veremos si aguanta o decide adelantar las elecciones autonómicas, previstas para la primavera de 2013.

Con los siete diputados Amaiur tendrá grupo parlamentario propio en el Congreso, al que no iban desde las elecciones de 1996. También ha mantenido grupo parlamentario propio el PNV, que ha perdido un escaño pero ha conseguido un gran resultado teniendo en cuenta la irrupción de un supuesto competidor directo por el mismo electorado.

Su portavoz y cabeza de cartel, Josu Erkoreka, sale reforzado en un momento en el que el PNV todavía tiene que designar a su futuro candidato a lehendakari.

Al final, el que ha sufrido la fuga de escaños ha sido el PSE. El hecho de que hace cuatro años obtuvieran unos resultados históricos, con nueve diputados, aumenta el agravio de hoy, cuando se ha quedado en cuatro.

Mientras, en el PP ha habido sensación agridulce: contenido por el triunfo en España, pero tristeza porque los populares vascos no han aprovechado el tirón y se han limitado a repetir sus tres escaños. El consuelo ha sido que se mantienen como primera fuerza de Álava, donde ganaron en las locales.

Por último, el triunfo de todos ha sido la ausencia de ETA y la celebración de unos comicios en libertad, donde el único incidente ha sido un ataque epiléptico de un miembro de una mesa electoral.

En esta situación de normalidad, los vascos han acudido a votar más que el resto de los españoles, de manera que la participación ha subido cinco puntos, en buena parte por el retorno a las urnas de la izquierda abertzale