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Aquella fatídica noche de 1994

   

Vlado Gudelj, con dos tantos, acabó con las opciones de clasificación insulares. / DA

JOSÉ ANTONIO FELIPE | Santa Cruz de Tenerife

La noche del jueves, 10 de marzo de 1994 quedará grabada en la memoria de los seguidores del Club Deportivo Tenerife. El Celta de Vigo, que había ganado por 3-0 en la ida, se presentaba en el Rodríguez López con la vitola de equipo serio en lo defensivo y muy duro, como su entrenador Chechu Rojo quería, en cada acción que se daba sobre el terreno de juego.

Era la primera ocasión en la que los blanquiazules tenían en su mano la posibilidad de jugar una final de la Copa del Rey. Los celestes, que contaban con jugadores como Cañizares, Engonga, Ratkovic o Gudelj, eran, a priori, una presa fácil. Pero no fue así.

En la previa, Valdano catalogó el duelo como “el más importante de la historia del Club”, a pesar de que los insulares ya habían jugado, por ejemplo, encuentros de la Copa de la UEFA. Rojo había intentado caldear el ambiente con unas declaraciones en las que decían que ganar a su equipo era “más complicado”, que ganar a la Juventus, cuadro que había caído en Tenerife pero que logró apear a los chicharreros de la UEFA.

Con todo, la noche del partido el lleno en el Heliodoro era completo. Por 500 pesetas, la entradas más barata, hasta 1.500, la más cara, cada aficionado del Tenerife pudo entrar al recinto capitalino y recibir una de las 20.000 castañuelas que se repartieron para crear la mayor presión posible. Aún en el ambiente estaban las declaraciones de Ángel Cappa, ayudante de Valdano, en las que aseguró que “jugar contra el Celta es como hacer el amor con un árbol”.

A los 61 minutos de partido, el Tenerife ganaba 2-0 gracias a los goles de Aguilera y Dertycia. Todo apuntaba a remontada, pero un resbalón, precisamente de Aguilera, permitió a Gudelj anotar el 2-1 y, solo 9 minutos después, otra vez el punta bosnio hizo el 2-2. Las celebraciones del delantero, mofándose de la grada, provocaron que un joven Pier acudiera a pedir explicaciones al mismo.

Las manifestaciones posteriores de Gudelj, asegurando que tenía “muchas ganas”, de eliminar al Tenerife, provocaron un cruce de declaraciones entre ambas entidades que derivaron en una serie de temporadas en las que celestes y blanquiazules no tuvieron buenas relaciones.

Los chicharreros, apeados de la UEFA y de la Copa del Rey, vieron como sus esfuerzos sirvieron para la marcha de Jorge Valdano al Real Madrid, algo que fue anunciado incluso antes de que acabara la temporada, y posteriormente la de Redondo también con destino a Madrid.

Fue la ocasión en la que más lejos llegaron los blanquiazules en competición copera y también la que propició cierto ambiente enrarecido cada vez que los celtiñas visitaron la Isla. Algo que ahora, a la espera de medir fuerzas con su filial el domingo, parece demasiado lejano.

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“No es un partido especial”

Para Marcos Rodríguez, surgido de la cantera del Celta de Vigo, el encuentro del domingo frente al filial vigués “no es especial”. “Solo pienso en que debemos hacer un fortín del Heliodoro. De aquí no se pueden escapar puntos”, aseguró al ser cuestionado por el próximo duelo. “Lo importante es sacar el partido adelante, con goles y haciendo un buen encuentro. Si los resultados de los otros partidos acompañan, mejor, pero nos centramos en nosotros”, agregó el centrocampista del CD Tenerife. Además, consideró que los gallegos “tienen jugadores rápidos, habilidosos, bien trabajados, y por ello debemos ser cautos. Hemos de tener tranquilidad y competir con la misma intensidad que el rival”, finalizó.

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