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Barreto: “Tenemos que establecer nuevas estrategias y huir del pesimismo”

EUGENIA PAIZ | Santa Cruz de La Palma

Tomás Barreto exige la reducción de las barreras burocráticas impuestas a los potenciales inversores. / ACFI PRESS

Pragmático, meticuloso en el trabajo y de naturaleza optimista, Tomás Barreto acumula más de 15 años al frente de la Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa de La Palma, desde donde lanza un mensaje de ilusión a los miembros de la patronal; pero también la necesidad de tomar la iniciativa a la hora de articular nuevas estrategias, necesarias en el marco de una negativa coyuntura económica. Tomás Barreto tiene claro que sobran administraciones y pide la eliminación de leyes y normativas que se contradicen entre sí y que frenan a los inversores consolidados y a los emprendedores.

-Las cosas no están bien desde el punto de vista económico y el estado de ánimo de muchos empresarios y de los potenciales consumidores no es precisamente alentador.

“En la sociedad palmera estamos muy acostumbrados a esperar que las administraciones públicas hagan las cosas. Eso hay que cambiarlo. Las iniciativas tenemos que tomarlas las personas y los empresarios. Cada uno tiene sus deberes y obligaciones. Creo que hay un problema de actitud, porque a veces oigo decir que este o el otro problema lo tiene que resolver este o el otro político. Los políticos tienen su ámbito de actuación, sus obligaciones; pero nosotros tenemos que hacer nuestra tarea. Estamos en una sociedad que piensa más en un empleo público que en emprender y buscar soluciones. A la sensación de pesimismo debemos, cada ciudadano, cada empresario y cada político, darle la vuelta: las cosas son como son y a partir de ese reconocimiento tenemos que marcar nuevas estrategias y huir de ese pozo del pesimismo, no podemos esperar a que otros nos vengan a darnos una solución”.

-El empresariado palmero, frente a este crisis ¿ha buscado la cohesión, o los esfuerzos son más individualistas?

“Los empresarios y emprendedores que están pensando en que las administraciones públicas les tienen que resolver los problemas y esperan están frustrados y desencantados. Los que tienen otra forma de entender la situación y además de pedir lo que tienen que pedir actúan, mantienen la ilusión. Pero hay una realidad muy importante: cuando se quiere desarrollar un proyecto de todo tipo, el número de trámites y las complicaciones impuestas, a cualquier empresario se le quitan las ganas. Hay que tener paciencia de santo para sacar proyectos adelante, algo que me han dicho en muchas ocasiones”.

-Del exceso de exigencias burocráticas son responsables las administraciones. ¿Cree que van a coger el paso a las necesidades?

“Tienen que hacerlo. Es una necesidad imperiosa. La sociedad palmera y la canaria no se pueden permitir tal cantidad de trabas. Es una corriente que se está produciendo en toda Europa gracias a la normativa continental, con la que se trata de evitar el exceso de trabas, que solo cansan, consumen muchos recursos, mucho tiempo… Sobre la administración electrónica se nos lleva la boca, con un gasto público importante para avanzar en ese cauce, pero todavía falta muchísimo en ese recorrido y eso es algo que tienen que resolver los representantes públicos; los ciudadanos tenemos la obligación de exigirlo. Hace algún tiempo tuvimos una reunión para hablar sobre el transporte de electricidad en La Palma. Uno de los asistentes se interesó por conocer cuánto tiempo podía transcurrir desde que se establecía esa necesidad hasta que se daba cobertura real a esa necesidad. La respuesta fue que de unos nueve años. El señor del que hablo quedó asombrado y dijo algo a lo que yo me uno: eso es un fracaso de la sociedad en la que vivimos. Es inconcebible que entre permisos, estudios medioambientales, territoriales, de cambios de partido en los gobiernos… se pueda retrasar hacer llegar a los ciudadanos más cantidad de electricidad. Eso no se puede aceptar como algo normal”.

-¿No cree que el fallo radica en que los gobernantes piensan solamente en un horizonte de cuatro años?

“Un parlamentario regional me dijo en una ocasión que en esa legislatura que empezaba deberían eliminar un montón de normativas que se contradicen entre sí, que no sirven para nada. Le dije que me parecía muy bien, es lo acertado, lo útil. Pero luego esos planteamientos se quedan en pura teoría, sobre todo porque es complicado desmontar la cantidad de contradicciones que hay entre unas y otras leyes. Una maraña administrativa a muchos niveles. Yo animo a que los políticos simplifiquen. La Ley de Medidas Urgentes es un buen ejemplo de cómo pueden mejorar las cosas, pero hay que ir mucho más allá. Hay cuestiones que nos afectan a diario a los ciudadanos y hay que darles solución”.

-¿Cree que sobran administraciones públicas?

“Desde luego, sobran administraciones públicas y lo piensan muchos de los que están en esas administraciones. En La Palma encontramos que estamos es unos 84.000 habitantes en toda la Isla y tenemos nada menos que 14 ayuntamientos”.