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Cataluña también da la espalda al PSOE y se vuelca con CiU

   

EFE | BARCELONA

El PSC sigue en caída libre, ha obtenido los peores resultados de su historia en unas generales y, por primera vez en democracia, las ha perdido en Cataluña, donde no ha conseguido que cale su discurso contra los recortes en los servicios públicos que está aplicando el Govern de CiU.

Con alrededor de 900.000 votos, casi la mitad de los 1.689.911 que cosechó en 2008, el PSC ha obtenido 14 diputados, 11 menos que los que sumó en las anteriores elecciones generales, y casi 20 puntos por debajo de su máximo histórico que registró con un 45% de los votos hace cuatro años.

La candidata Carme Chacón, la ministra mejor valorada del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ha afirmado: “hemos perdido las elecciones, pero no estamos derrotados” y, en clave de futuro, ha asegurado: “nos sobrepondremos y sabremos acudir a la cita con el futuro”, en alusión a la necesaria renovación de su partido.

Chacón ha destacado que han recuperado votos con respecto a las elecciones autonómicas, cuando sólo recogieron 570.361 votos, y con las municipales, cuando sumaron 721.476 papeletas, pero lo cierto es que son en las generales donde los socialistas acostumbraban a obtener sus mejores resultados.

El PSC no ha conseguido así frenar una sangría electoral que los socialistas catalanes comenzaron a sufrir en las pasadas autonómicas y que se agravó en las municipales.

Sólo en la provincia de Barcelona se han impuesto los socialistas catalanes, que habían basado buena parte de su campaña en criticar los recortes que CiU está aplicando, especialmente en la sanidad, pero el PSC ha cosechado su peor resultado en el cinturón rojo metropolitano, el tradicional granero de votos socialistas.

Los 14 diputados del PSC en estas elecciones son el peor resultado de los socialistas catalanes, incluso por debajo de los 15 obtenidos en los primeros comicios democráticos, en junio de 1977, cuando el PSUC les hacía sombra por la izquierda.

Los socialistas catalanes, con su candidata al frente, confiaban en mantener Cataluña como comunidad, quizá la única, roja frente al “tsunami” azul del PP, y para ello dedicaron la campaña a denunciar los recortes en los servicios públicos de CiU y advertir de la amenaza de un PP que también apostará por recortar derechos y servicios, según sus argumentos.

Este mensaje no ha conseguido su propósito y los votantes socialistas -fueron más de 1,6 millones en Cataluña en las generales de 2008- siguen desencantados, absteniéndose o votando a otros partidos.
Los socialistas han perdido dos diputados en Tarragona, la mitad de los que tenía, otros dos en Girona -de los tres con que contaba- y uno en Lleida, de los dos que también tenía.

En la provincia de Barcelona, pese a perder seis de los 16 diputados que obtuvo en 2008, los socialistas siguen siendo los más votados, con lo que la demarcación barcelonesa, junto con Sevilla se quedan como las dos únicas provincias españolas en las que los socialistas son el primer partido más votado.