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Cesan al director de la cárcel mexicana donde hallaron prostitutas, gallos de pelea y dos sacos de marihuana

   

EFE | México

Las autoridades del estado de Guerrero, sur de México, cesaron este martes al director de la cárcel mexicana donde encontraron un centenar de gallos de pelea, 19 prostitutas y dos sacos con marihuana, informaron hoy fuentes oficiales.

El portavoz del Gobierno estatal, Arturo Martínez Núñez, explicó que Carlos Coronel Avitia fue cesado como director del penal y su lugar será ocupado por Miguel Ángel Orihuela, quien se desempeña actualmente como subsecretario de administración penitenciaria de Guerrero.

Martínez agregó que también fue suspendido el jefe de guardias junto con tres celadores para facilitar las investigaciones correspondientes.

En la revisión las autoridades decomisaron tres pistolas, 60 cartuchos, 160 televisores, 34 aparatos de sonido, 19 teléfonos móviles, 13 ventiladores, 63 reproductores de DVD, entre otros objetos.

La noche del pasado domingo y como parte del programa Guerrero Seguro, las autoridades efectuaron un operativo para trasladar a 60 presos de ese centro penitenciario a cárceles de alta seguridad, no obstante al entrar a la prisión las autoridades encontraron las armas, diversos objetos, las prostitutas y otras irregularidades.

El portavoz gubernamental señaló que en la penitenciaría hallaron objetos ilegales, así como personas sin autorización, por lo que se abrió una investigación con el fin de determinar la responsabilidad penal de funcionarios quienes “probablemente estén asociados con el crimen organizado”.

El operativo Guerrero Seguro tiene como objetivo debilitar a los grupos del crimen organizado que operan en ese estado mexicano, el cual experimenta una aguda espiral de violencia desde hace unos meses.

Las autoridades mexicanas aseguran que muchos presos continúan delinquiendo desde el interior de las cárceles, las cuales padecen altos niveles de hacinamiento.

En México son comunes los motines y los enfrentamientos armados en las cárceles que terminan con matanzas entre los mismos presos, la mayoría de cárteles rivales del narcotráfico.