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Ciencia y política en José Segura > Eligio Hernández

   

Mi dedicación durante más de cuarenta años al estudio de la figura del científico, maestro de grandes maestros y estadista Juan Negrín López, a cuya reivindicación y justicia histórica, así como a su recuperación por el PSOE, he tenido la satisfacción de contribuir con otros compañeros de la Fundación Juan Negrín, me han llevado a la conclusión de que el hombre de ciencia puede tener una formación intelectual y profesional superior al hombre de letras, sencillamente porque un científico puede ser un humanista, como, entre nosotros, los químicos Benito Rodríguez Ríos y su discípulo Alfredo Mederos, mientras que un humanista es muy difícil que pueda ser un científico al carecer de la formación de secundaria y universitaria básica en ciencias para ello.

Don Juan Negrín, catedrático de Fisiología y químico, recomendaba a sus alumnos la lectura del filósofo español Suárez y de los filósofos alemanes, y llego a dominar la ciencia económica, lo que lo convirtió en eficaz presidente de la Comisión de Hacienda del Congreso de la II República y ministro de Hacienda en el Gobierno de Largo Caballero, ya que hiciera dictámenes económicos que lo encomendaron en el exilio muchos gobiernos europeos. Considero que José Segura ha sido un digno émulo de Juan Negrín. Catedrático de Termodinámica, ha estudiado y escrito con notable competencia innumerables artículos en la prensa nacional y regional sobre temas jurídico-fiscales y económicos, como los relacionados con el REF y la Unión Europea, y sobre otras muchas materias ajenas a su especialidad profesional, -que ha sabido explicar con claridad por sus innatas cualidades pedagógicas, que admiraron siempre los muchos de sus alumnos de Matemáticas que he conocido-, de las que es fiel y mudo testigo el bien ordenado y amplio archivo instalado en el garaje de su casa. Como consejero de Cultura y presidente del Cabildo insular hizo una labor extraordinaria a favor de la cultura, y le hizo justicia histórica a intelectuales de la categoría de Domingo Pérez Minik y Juan Marichal, al que en 1983, cuando yo era gobernador civil de Tenerife, se le tributó un homenaje en el Cabildo, presidido por José Segura, en el que se le otorgó la Medalla de Oro de Tenerife. Recuerdo las palabras que en aquel hermoso acto pronunciaron Domingo Pérez Minik y el profesor Trujillo Carreño sobre la figura intelectual y cultural de Juan Marichal, que, precisamente, en abril de 1989 pronunció en la Residencia de Estudiantes de Madrid una conferencia sobre Negrín que título El científico como el gobernante.

En diciembre de 1982 tomé posesión como gobernador civil de Tenerife. Procedía de la Judicatura y mi experiencia política era escasa. En esa época estaba como consejero socialista en el Cabildo insular José Segura. Recuerdo con agrado que una de las primeras recomendaciones que me hizo fue que dispensara a José Miguel Galván Bello, presidente del Cabildo, un trato exquisito y afable, que cumplí con entera satisfacción y encomiable correspondencia de José Miguel. En las elecciones locales que se celebraron al poco tiempo resultó elegido presidente del Cabildo José Segura, que supuso para mí un auténtico revulsivo político. Mi trabajo político se aceleró considerablemente, impulsado por el inagotable dinamismo de José Segura, con el que despachaba, a instancias suyas, a hora temprana, todos los lunes por la mañana. Coordinaba eficazmente la labor del Gobierno Civil y de los ayuntamientos. Recabó mi colaboración para el Plan de Residuos Sólidos, a cuyo efecto redoblé el esfuerzo para el mantenimiento transitorio del vertedero de Montaña del Aire hasta que se pusiera en marcha dicho plan, sin duda unos de los más importantes de los que se han emprendido por la Corporación insular. No hubo parcela de la actividad política, fuera o no de su competencia, que no se viera impulsada por su incansable trabajo riguroso y constante.

Debido a su conocimiento de las Fuerzas Armadas, me planteó la necesidad de que el Gobierno socialista, que yo representaba en la provincia, desplegara una actividad de sincero acercamiento y entendimiento con el entonces capitán general y con toda la oficialidad militar. El éxito de las relaciones con los militares nos valió a José Segura y a mí el otorgamiento de la Gran Cruz al Mérito Militar.

Mi relación política y personal con José Segura continuó eficazmente cuando en julio de 1984 fui nombrado gobernador civil de Las Palmas de Gran Canaria y primer delegado del Gobierno en Canarias. En mi etapa como vocal del Consejo del Poder Judicial y fiscal general del Estado, coincidí con José Segura como parlamentario nacional. Los lunes de todas las semanas madrugábamos para coger en el aeropuerto del Sur el avión a Madrid. Por lo tanto, nuestro común trabajo político nunca tuvo tiempos muertos, gracias al optimismo e ilusión política inagotable de José Segura, de la que dejó constancia en su paso por la Alcaldía de la Laguna, del que fui testigo excepcional como vecino de esa ciudad.

He conocido la labor parlamentaria de José Segura en el Congreso y en el Senado, en sus diferentes etapas, y puedo afirmar, sin ditirambo, que no ha sido superada por ningún otro parlamentario en la historia de Canarias. Ninguno de los temas importantes para la provincia de Santa Cruz de Tenerife y para Canarias ha dejado de estudiar con el rigor que lo caracteriza, y de ocuparse de ellos en sus innumerables preguntas e interpelaciones parlamentarias, y en sus artículos periodísticos sobre los más diferentes temas, de los que basta señalar sólo algunos de los temas que ocuparon su atención en las diferentes legislaturas: el cambio climático, las inversiones en costas y en la costa de Tenerife, el Registro de Buques, la competitividad en el Impuesto de Sociedades en Canarias, la Reserva de Inversiones, la Administración marítima y el trasporte marítimo, Canarias en la Unión Europea, Centro de Enseñanzas Aeronáuticas de Canarias, el Estatuto del Consejo Rector de la ZEC, las privatización de Unelco, Trasmediterránea, Iberia, Binter, Telefónica y Tabacalera, que tanto han significado para Canarias, los servicios aéreos regulares, la liberación del transporte aéreo, las regiones ultraperiféricas, la nueva estructura de la OTAN, la televisión canaria, la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante, y un largo etcétera que sería imposible de enumerar en este marco.

En los últimos años tuvo que enfrentarse con eficacia, como delegado del Gobierno en Canarias, con el fenómeno de la emigración ilegal, sin duda el más grave, por su tragedia humana y trascendencia política y social, que se ha planteado en la historia de Canarias.

Presumo de conocer la historia contemporánea y moderna de Canarias, y a los políticos canarios que la han protagonizado, cuyas brillantes biografías he estudiado con pasión, y estoy en condiciones de afirmar que José Segura ha sido sin duda unos de los políticos canarios y españoles más eficaces y trabajadores que he conocido, por lo que la repetición de su candidatura al Congreso por el PSOE en las próximas elecciones generales del 20 de noviembre no es más que un reconocimiento público e institucional de sus méritos personales y políticos que todos los socialistas españoles y todos los canarios, cualquiera que sea el partido político al que pertenezcan, reconocen y admiran.

*Vicepresidente de la Fundación Juan Negrín