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De los tomates a la construcción

   

José Luis Santana, presidente de la asociación de vecinos Cabo Blanco, junto a un solar donde se encuentra taponado el cauce de un barranco, que provoca inundaciones. / DA

VICENTE PÉREZ | Arona

La historia de muchos pueblos del Sur de Tenerife se ha acelerado tanto en apenas unas décadas que donde antes había cultivos y eriales y muy pocas casas se han formado barrios de miles de habitantes. Es el caso de Cabo Blanco, hoy con casi 6.000 almas, una población de Arona surgida al calor del boom de la construcción y el turismo, tras un pasado agrícola -sobre todo vinculado a los tomates- y que con la crisis del bloque sufre el paro.

En este pueblo, desarrollado a ambos lados de la carretera que une la autopista con la vía general de las medianías, sus vecinos esperan ahora que mejore la situación económica, mientras reivindican además mejoras en los servicios públicos, como la limpieza y la seguridad ciudadana, así como Urgencias en el centro de salud por las noches, al tiempo que demandan infraestructuras como un tanatorio municipal y alcantarillado, así como un comedor social. “Este lugar siempre ha sido un poco marginado por las autoridades, que nos han dado un poco de lado”, comenta José Luis Santana, presidente de la Asociación de Vecinos Barrio de Cabo Blanco, nacida hace apenas un año, y que comenzó su andadura con una manifestación a la que asistió un centenar de personas.

Son varias las actuaciones urgentes que este colectivo reclama al Ayuntamiento aronero. En primer lugar, que se obligue a un particular a destapar el cauce del barranquillo que parte de la zona baja de La Camella y discurre por las calles de Moro Los Gatos hacia El Llano, donde se han inundado casas por lluvias.

También han puesto estos vecinos el grito en el cielo para que se pongan tramos de un solo sentido en calles como Igara, Campo de Fútbol y El Llano, donde se producen problemas de tráfico debido sobre todo a la presencia del colegio inglés. “No estamos en contra de este centro, al contrario, pero sí que coexistan con los vecinos, por lo que pedimos que se suprima el doble sentido, y que en las zonas sin acera ni posibilidad de hacerlas se señalicen como de preferencia peatonal, evitando así el riesgo que sufren nuestros niños y mayores”, señala el dirigente vecinal. De “imprescindible” califica también abrir un comedor social , “porque con la crisis profunda hay habitantes pasando hambre y que de esta forma podrían llevarse al estómago una comida caliente al menos una vez al día”.

Entre las medidas menos urgentes, pero igualmente necesarias, pide el arreglo del camino de El Roque, la creación de aceras y un tanatorio municipal, dado que “el actual, en la parroquia, es un perfecto cuchitril, pequeño, sin ventanas y antihigiénico”.

Estos y otros asuntos se tratarán en una asamblea convocada para el próximo día 2 de diciembre, a las 18.30 horas, en el Centro Cívico del barrio. La necesidad “prioritaria” de un tanatorio es también compartida por el otro colectivo ciudadano de la zona, la Asociación Vista Martín, cuya presidenta, Catalina Magdalena Navarro, solicita además que la Policía Local patrulle más las calles a pie y que se barran algunas vías y plazas con mayor frecuencia “porque para eso todos los vecinos pagamos nuestros impuestos”.

Navarro urge también a que se alejen de zonas habitadas las antenas de telefonía móvil, y exige una ordenanza que regule su ubicación. Otra de sus reivindicaciones es una oficina municipal de atención al público, de modo que, sobre todo los ancianos, no tengan que ir a Las Galletas o Los Cristianos para realizar trámites.

Esta asociación pide igualmente un servicio de Urgencias por las noches, pues desde las 19.00 horas los usuarios del centro de salud del barrio deben desplazarse a El Mojón en caso de una emergencia.