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Debate que puede confirmar sondeos > Manuel Iglesias

   

Un debate como el protagonizado por los dos principales candidatos a la presidencia del Gobierno, a estas alturas de la temporada política ofrece pocas sorpresas y no es de extrañar que las valoraciones sobre los temas tratados se dispersen un poco según la voluntad o el interés de quien opina.

En general los medios de comunicación han dado como vencedor a Rajoy, con estimaciones que varían según la proximidad ideológica del medio. Unas diferencias que hay quienes se empeñan en resaltar como un ejemplo de parcialidad, pero que en realidad sólo son un reflejo del propio espectro de lectores, oyentes o telespectadores de cada uno.

Los sondeos de urgencia que se realizan no son imparciales, porque en ellos no responden sólo gentes imparciales, sino quienes ya están más o menos ubicados ideológicamente y que se sitúan en ciertos medios por afinidad con lo que quieren leer, oir o ver. Y así resulta lógico que al expresar sus opiniones en las encuestas a pie de debate, se decanten animados por sus propias opiniones y por quien las defiende.

Nada es tan malo, ni tan excelente, como para que no se pueda encontrar un apoyo positivo para dar una opinión favorable a lo que se siente más próximos y apuntar un rechazo a lo más lejano. Quienes participaban de las soluciones que proponía Rajoy, hacían suya una posición a favor del cambio, y quienes estimaban las razones de Pérez Rubalcaba, por eso mismo lo han visto como ganador del enfrentamiento.

No es de extrañar que, en cierta manera, el debate en las valoraciones generales se aproxime a los resultados de las encuestas de intención de voto que se vienen reflejando en los distintos sondeos. Mucho de quienes han decidido apoyar al PP y que comparten sus análisis y posibles soluciones, instintivamente se dirigen a valorar más a su candidato, entre otras cosas porque si no fuera así entrarían para sí mismos en una contradicción del pensamiento.
Y lo mismo le ocurre a quienes comparten ideas del PSOE, que en una dualidad como la del lunes, no pueden decir que su abanderado pierde y que ha ganado -o que tiene razón en sus argumentos- el otro, el que mantiene tesis contrarias a las propias.

La sorpresa hubiera sido que, en un contexto general, Rubalcaba le hubiera vencido en todas las encuestas del debate a Rajoy, cuando este aparece como el favorito para ganar las elecciones. Daría pie para pensar que hay algo equivocado, o en las encuestas de intención de voto, o en la credibilidad de los argumentos.

Pero como de alguna manera ambas encuestas se han movido de una forma aproximada (aunque con matices) parece que unos resultados pueden confirmar a los otros y consolidar esa impresión de que a veces Rubalcaba trataba a Rajoy, como presidente in pectore, término que como se sabe, señalaba a un cardenal que aún no había sido revelado públicamente y se mantenía guardado aún por el Papa “en su pecho”. Pero que ya prácticamente lo era.