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Demagogias y silencios > Francisco Pomares

   

Con las elecciones a la vuelta de la esquina, cuando faltan apenas unos días para que el voto en las urnas remate la faena, el discurso más recurrente es el que refleja la inanidad del Gobierno Zapatero a la hora de hacer lo que había que hacer para afrontar la crisis. Es un discurso que ha calado absolutamente en la opinión pública y al que ni siquiera los propios socialistas se atreven a plantar cara. Fuera de España, sin embargo, se valora muy positivamente el vértigo se medidas adoptadas aquí en menos de un año: se subió el IVA –con la oposición del PP, que se ha olvidado de plantear su reducción en esta campaña- y también se aumentaron los impuestos al capital, se rebajaron los sueldos –entre un cinco y un quince por ciento- a todos los funcionarios, se congelaron las pensiones más altas, se suprimió la retroactividad en las aplicación de la ley de Dependencia, se redujo la ayuda al desarrollo, se rebajó la inversión pública, se subió el IRPF en sus tramos más altos, se adelantó el pago del impuesto de sociedades, se decretó que sólo se receten medicamentos genéricos y se recuperó el impuesto del patrimonio. ¿Parece poca cosa?

El gobierno Zapatero, después de dos años de mirar para otro lado y ver brotes verdes dónde no los había, metió el acelerador y sacó un catálogo de medidas que en ningún otro país europeo se han atrevido no ya a poner en marcha, sino ni tan siquiera a enunciar. Berlusconi lo intentó en Italia, pero las movilizaciones y falta de apoyo político le hicieron frenar en seco, hasta que al final su inacción acabó por sacarlo del Gobierno. Igual que a Zapatero, pero Berlusconi eligió irse antes que hacer los recortes.

Aquí seguimos diciendo que Zapatero no ha hecho nada para afrontar la crisis. Y lo cierto es que hizo lo que se puede hacer desde el Gobierno: cuadrar las cuentas y afrontar el déficit, con medidas para que la crisis la pague la mayoría. Y ojo con intentarlo de cualquier otra manera: un ejemplo es la demagogia desatada con la recuperación del impuesto de patrimonio, que supone unos mil millones de ingresos a los Presupuestos. El PP ha criticado esta medida que afecta a los más acomodados, porque es ‘el chocolate del loro’ y no va a resolver nada. Eso es verdad, es una gota en un desierto de necesidades, poco más de mil millones de recaudación. Pero… ¿saben el ahorro que supuso la congelación de las pensiones de nuestros mayores? La ministra Salgado cifró ese ahorro en 1350 millones de euros. Pero nos tragamos este otro ‘chocolate del loro’ como una necesidad de Estado…