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Desenchufado > Enrique Areilza Molet

   

Me contó un directivo del Atlético de Madrid, cómo consiguió la entrevista con Miguel Ángel Gil, la cual le valió su puesto de director. El candidato, al parecer, escribió una carta de presentación en la que decía algo como: “…Señor Gil, dado que no he encontrado persona que me enchufe, le envío uno realizado por mí mismo…” Adjuntaba a la carta un enchufe con su trozo de cable pelado. La verdad es que ingenioso sí que fue el chaval.

Hace una década unplugged era desenchufado en inglés. Esto lo conocen bien todos a los que les gusta la música pop, rock, etc. Un concierto unplugged significaba que los instrumentos serían acústicos, es decir sin electricidad. Eso ya es antiguo, muy antiguo. Hoy se habla de unwired, que también quiere decir desenchufado, pero en lugar de hacer referencia a la electricidad, se refiere a las líneas de voz y/o datos. Bien, pues estamos ante la denominada Wireless Wave. Hablaremos de ello en otro momento. Hoy solo queríamos hacer referencia a uno de los principios de esta nueva revolución: sacrificar control en aras del crecimiento. En resumen, para poder competir en este nuevo entorno, no queda más remedio que ceder el control a cambio de ganar en capacidad de contacto con usuarios finales (clientes).

Lo que no deja de sorprendernos, es el paralelismo entre los estudios que leemos en publicaciones prestigiosas como la Wharton University, y los resultados de recientes encuestas entre empresas radicadas en España. La empresa de oficinas compartidas Regus, ha realizado una encuesta a 13.000 empresas. Del resultado cabe destacar que el 61% de las mismas pretende ampliar plantilla en 2012. Buena noticia. De éstas, aproximadamente la mitad (49%), contratará autónomos para ello. Un porcentaje similar (48%) indica que contratará a trabajadores remotos. Las razones esgrimidas son flexibilidad, escalabilidad y capacidad de crecimiento geográfico a bajo coste. Es claro, que con o sin reforma laboral, las empresas que quieren seguir adelante buscan su camino. Qué absurdo hablar aquí de tecnología, evolución, revolución, etc, cuando nuestra norma fundamental laboral, el estatuto de los trabajadores nació el 10 de marzo de 1980. Por motivos completamente diferentes, las empresas españolas llegan a caminos innovadores que presiden las estrategias más vanguardistas. Y así, aún cuando el empresario español teme la pérdida de control casi como a hacienda, el propio sistema no le deja más camino que éste.

Sea por política laboral, sea por innovación, parece claro que vamos directos al desenchufe general, cada vez más conectados, de forma ubicua y sin fronteras entre nuestro avatar personal y profesional.

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