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El ‘Big Bang’ sobre El Hierro > María Montero

Durante los últimos meses, un nuevo nacimiento de carácter volcánico ha tenido lugar en la isla de El Hierro. La tierra se puso de parto en Canarias, rompió aguas en el Atlántico y dio a luz un emergente volcán entre seísmos y temblores propios de cuando se contrae y se expande la vida. Podemos imaginarnos en el tiempo de los primeros aborígenes herreños, o relacionar a esta isla con la Atlántida referida en el Timeo de Platón, y posiblemente, en este contexto, incluso añadir la tradición de ceremonias o rezos al nuevo volcán, celebrando una nueva vida, y quizá al chamán de la tribu, con la facultad de pedirle al volcán que sea magnánimo con los habitantes del lugar. Sin embargo, en el siglo XXI, nos comunicamos con los eventos naturales a través de la tecnología, aunque, sin duda, en algunos lugares del mundo todavía los humanos pueden conectar de una manera directa con el alma de la naturaleza. En el mundo de la física, fue Schumann el que descubrió la resonancia de las ondas electromagnéticas de la tierra, y las midió en 7,8 hertzios. Observó que el planeta se mueve por un cierto pulso vital en torno a esta medida, pero también la frecuencia de las ondas cerebrales de los humanos y mamíferos registra la misma medida hertziana, con lo cual nuestro cerebro no sólo está sincronizado con el pulso de la tierra, a modo de latido del corazón de ésta, sino que es capaz de registrar la pulsación del planeta. Posteriores estudios señalaron la posibilidad del aumento de las ondas Schumann hasta 13 o 15 hertzios entre el año 2011 y 2012, provocando cambios en las ondas cerebrales humanas y su influencia en los procesos celulares del cuerpo físico. Otras personas apuntan hacia la profecía maya acerca de importantes cambios en la forma de concebir las relaciones humanas a partir de 2012, por motivaciones espirituales. Aunque también he de incluir otras probabilidades, tales como el experimento científico realizado en al año 2008 sobre el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), cerca de Ginebra, en Europa. Es el acelerador de partículas más grande y energético del mundo, y provoca la colisión de dos haces de protones al 99% de la velocidad de la luz. En él se especuló con la creación de un agujero negro en el planeta. Es decir, el hombre trataba de reproducir en un laboratorio humano una intensa aceleración de partículas vitales simulando una especie de Big Bang, y recrear una explosión de energía para explicar el inicio de la creación. Además de la conocida fórmula de Einstein consistente en transformar masa en energía para provocar una reacción nuclear en cadena, que, finalmente, activa la explosión de bombas atómicas (1945) y posteriores detonaciones en diferentes países, hasta la sofisticada bomba de plutonio en la actualidad. Sumemos movimientos continuos entre fosas tectónicas del océano Atlántico y del Pacífico, y… los humanos jugando a ser dioses en el marco geológico de la tierra. Pero ¿qué afectación tienen los pacíficos herreños en este panorama? Ellos lo sufren y desde aquí les envío mi solidaridad hacia su experiencia. Sin embargo, El Hierro nos anuncia un nuevo volcán, pero ¿puede avisarnos de una posible relación con el resultado de estos experimentos de índole científica o militar, que quizá no cuantificaron las consecuencias a nivel geológico o humano? ¿Está la naturaleza emitiendo mensajes de alerta para la población mundial ante catástrofes mayores en un futuro no muy lejano? Y si es así, ¿qué creencias o qué ciencia puede ayudar a la raza humana?