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CD TENERIFE - CELTA B >

Otro triunfo para olvidar

   

La segunda parte tenía que ser una balsa de aceite, pero se convirtió en un infierno casi insoportable para los de Antonio Calderón. / ACFI PRESS

MARTÍN TRAVIESO | Santa Cruz de Tenerife

Resulta imposible cuestionar los números de un CD Tenerife que no pierde desde el nueve de octubre, que es el equipo menos goleado del grupo y que en su estadio aún no conoce la derrota. Sin embargo, y a pesar de todo eso, cada vez más, los hombres de Antonio Calderón dejan peores sensaciones. Ayer los 8.198 espectadores que acudieron al Heliodoro se marcharon a sus casas con la impresión de que sus jugadores sufren lo inimaginable para sacar los partidos adelante.

El Celta de Vigo B, un rival inferior a todas luces, también logró sonrojar a los locales. No es la primera vez que sucede eso esta temporada. Es la enésima. Los gallegos arrinconaron a su rival durante toda la segunda mitad. Menos mal que el partido se había resuelto en la primera parte, gracias a los goles de Ferrán Tacón y de Perona. Aún así, el Tenerife acabó pidiendo la hora y el público abucheando a su equipo y a su entrenador. Los blanquiazules adquirieron ventaja muy pronto en el marcador. Aprovecharon el primer acercamiento al área viguesa para que Ferrán, en un mano a mano, batiese por primera vez a Matías. La jugada partió de una recuperación de balón de Ayoze; la recibió Chechu, que observó con claridad el desmarque de Tacón. El exjugador del Leganés se plantó ante el meta visitante y con un disparo que se coló por debajo de sus piernas, no le perdonó, colocando así el 1-0 en el marcador. Mejor comienzo imposible. Varios minutos antes de eso, al filial se le anuló, correctamente, un gol por manos.

Con el gol llegó el dominio, pero las llegadas de los tinerfeñistas resultaban tímidas. Los minutos pasaban, pero ninguna de las aproximaciones a Matías resultaron rentable. Víctor Bravo, Ferrán y Perona ejercían de estiletes, pero sin acierto en los metros finales. Entonces aprovechó el Celta para estirar las líneas e incordiar a Aragoneses (minuto 25). Jota es el jugador más peligroso de los que ayer vistieron de rojo y lo demostró en esos minutos. Por sus botas pasaba el fútbol gallego, que solo intimidaba levemente a los insulares.

Llegó la fase final de la primera mitad y el dominio de los locales se tradujo en otro gol, el más bonito de la mañana. Otra vez intervino directamente Ferrán, pero esta vez fue Perona el que anotó, convirtiéndose así en el máximo realizador del equipo con cinco dianas.

La jugada nació de un error defensivo celtiña. Bravo lo aprovechó para lanzar a Ferrán, que corría desmarcado por la banda izquierda. El habilidoso interior zurdo pudo marcar, pero prefirió cederla a Perona que corría por el otro carril. El valenciano controló, recortó a Catú y Matías y marcó a puerta vacía, culminando así un contragolpe perfecto. Era el 2-0, el de la tranquilidad.

Con un remate fallido posterior del mismo Perona concluyó la primera parte. De camino a los vestuarios, el público reconoció el esfuerzo de los suyos y los ovacionó. Al final del partido, la despedida sería bien distinta.

Pitos y bochorno

Se esperaba que el Tenerife disfrutase de una segunda mitad plácida. Pero no fue así, principalmente por culpa de que los locales se acobardaron y los visitantes decidieron dar un par de pasos hacia adelante.

Así comenzaron a acumular ocasiones claras. Los acercamientos eran cada vez más peligrosos. Albert y Jota eran los comandantes de las ofensivas celtas. Obra del primero fue el primer aviso (minuto 46). Posteriormente llegaría otro más peligroso, esta vez por mediación de Marcos Torres, con un disparo que se marchó desviado en el minuto 52. Ocho minutos después recortarían distancias los de Vigo. Albert recibió un pase largo, aprovechó un hueco en la zaga local, encaró al portero blanquiazul y le superó por bajo, colocando en el marcador el 2-1.

El gol hizo florecer los nervios. El público exigió responsabilidades. Los pitos y los abucheos se repartieron a partes iguales, recalando en los jugadores y en el banquillo dirigido por Antonio Calderón.

El gaditano reaccionó y metió en el campo a Kitoko, en lugar de Bravo, formando así un trivote en la medular. El congoleño se encargó de neutralizar a Jota, el rival más peligroso. Dio entrada también a Nico, para intentar favorecer el contrataque.

Con estos cambios, el partido entró en una fase de confusión, dominado por el Celta. Fruto del dominio llegó otra ocasión para el bando contrario. Levy fue sorteando a los rivales que le fueron saliendo a su paso, pero su remate final se marchó por encima del larguero de Aragoneses.

La recta final del encuentro fue un auténtico suplicio. El Celta creía que el empate era posible. De hecho, la igualada pudo llegar en el minuto 92. Albert, libre de marca, remató un centro en el segundo palo. El cabezazo se estrelló en el larguero. La acción siguió y Jota pudo marcar, pero entre el palo y Aragoneses, se logró abortar el empate.

Entre pitos y reprobaciones acabó el duelo, otro triunfo del CD Tenerife para olvidar.

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CD TENERIFE 2 – 1 CELTA DE VIGO B

Encuentro correspondiente a la decimocuarta jornada del Grupo I de la Segunda B

CD Tenerife: Aragoneses; Cristóbal, Meji, Medina, Ayoze; Zazo, Marcos, Chechu (Nico, min. 78), Víctor Bravo (Kitoko, min. 64); Ferrán (Germán, min. 90) y Perona.

Celta de Vigo B: Matías, Víctor Díaz, Churre, Maceiras (Pillado, min. 72), Catú; Capó (Juanma Torres, min. 84), Marcos Torres, Levy, Jota, Jordan y Camochu (Albert, min. 46).

Árbitro: Alberto Salazar, valenciano. Expulsó al visitante Jordan (min. 89), con doble amarilla. Amonestó por los locales a Víctor Bravo y Medina, que se perderá el partido contra el Lugo.

Los goles: 1-0 : min. 11, Ferrán Tacón. 2-0: min.43, Perona. 2-1: min. 60, Albert.

Incidencias: Partido disputado en el Heliodoro presenciado por 8.198 espectadores. Antes del inicio del partido se guardó un minuto de silencio en memoria de Fernando Cova y Francisco Romero Cabrera ‘Romerito’, fallecidos recientemente.

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