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El desapego con el exterior

   

El presidente de la asociación canaria en Cuba, Carmelo González, en un despacho de este centro. / F. D.

FÉLIX DÍAZ | La Habana

Con 78 años a la espalda, este grancanario afincado en Cuba desde 1950, Carmelo González sigue llevando las riendas de la asociación que aglutina a la mayoría de los descendientes de canarios que viven aún en esta isla caribeña.

Un colectivo que mantiene la memoria, las tradiciones y el recuerdo permanente del Archipiélago “casi igual o más que en la propia Canarias”, asevera. Sin embargo, entre la comunidad canaria de Cuba se empieza a creer que, en la actualidad, “no existe, en el Archipiélago, una conciencia real de lo que somos los canarios en el exterior”.

El inevitable paso del tiempo hace que cada año queden menos “nativos” canarios en Cuba, ahora mismo son unos 600 en un destino al que las primeras emigraciones del siglo XX empujaron a miles de isleños.

Hoy en día se calcula que hay cerca de 600.000 descendientes de canarios en territorio cubano, de los que casi 45.000 se entroncan con las Islas Canarias a través de esta asociación y sus 106 delegaciones.

Si se repasan los libros de Historia, los primeros canarios que arribaron a Cuba en el siglo XIX, ya constituyeron en 1872 una sociedad de beneficencia, el Centro Canario; que luego derivó en La Quinta Canaria, con objetivos de apoyo sanitario y ayuda ante el desamparo.

Fue a partir de 1990, cuando arrancó la actual asociación para aglutinar a unos emigrantes relativamente “aislados” de la realidad de una Canarias en pleno desarrollo en las últimas décadas. González no olvida que hoy hay una cita electoral en España. Sin perder de vista este horizonte dice, sin embargo, que, “hoy en día, estamos más lejos de Canarias que antes, los cambios del procedimiento electoral en España, para los residentes en el exterior, nos han demostrado que, a los partidos estatales no les interesamos y que los nacionalistas no tienen fuerza para modificarlo”.

El presidente de los canarios en Cuba retrata que, “aunque ahora tengamos el derecho a votar, las dificultades del proceso en una isla que tiene unas comunicaciones complicadas, más de 1.100 kilómetros de largo y un único consulado, nos hace sentir que nos han robado la posibilidad de votar”.

Otro elemento que demuestra esta creciente lejanía se concreta, recalca, en que los partidos políticos “ya no nos tienen en la agenda”. Este desapego se constata no solo en Cuba, ni únicamente en lo que se ha denominado el voto exterior de los canarios. Según los últimos cálculos, más del 90% de los españoles residentes en el extranjero se abstendrán hoy en los comicios.

Sin embargo, ha aumentado el número de inscritos en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) hasta 1.463.473, casi 260.000 personas más que en 2008. Detrás de este aumento, están muchos nietos de expatriados que han adquirido la nacionalidad española gracias a la aplicación de la Ley de Memoria Histórica. Tan solo en la isla caribeña hay más de 31.000 personas registradas en estos tres años.

Una crisis sobre otra

Carmelo González añadió que, a pesar de su situación, “somos conscientes de que el momento no está para pedir nada a Canarias, pero lo que sí reivindicamos es que no se nos olvide, que no se nos corten los pocos canales de comunicación que nos quedan con nuestra tierra”.

Cada jornada, en el centro canario se comentan entre decenas de personas las noticias de cómo afecta la crisis económica al Archipiélago. “Pero queremos seguir sabiendo de allá, queremos seguir relacionándonos con Canarias y muchas veces, debido a ciertos prejuicios muy equivocados, nos rechazan”, afirma rotundo González.

Se refiere a los trámites y averiguaciones que inician los canario-cubanos, “sobre todo, cuando afrontan el tramo final de sus vidas” para localizar a sus familiares en las Islas. “Uno ha vivido tantos desvelos de la gente que logra dar con sus primos, sobrinos, nietos e, incluso, hermanos y comprueba que esos familiares no quieren saber nada del emigrante, lo rechazan, yo digo que esas personas no son canarios, no responden a las características de la verdadera canariedad”, manifiesta dolido.

“Se creen que van a reclamarles, a pedirles algo y reniegan de ofrecerles su contacto, de intercambiar noticias, fotografías… es algo muy triste cuanto esto ocurre”, concluye.

No lo dicen pero sí creen que Canarias posee, en la conciencia, los recuerdos y “la forma de ser de nuestra gente, los que vinieron a Cuba”; un patrimonio intangible que se pierde cada día y que sería necesario proteger.

Un eje troncal de la actividad de la asociación pasa por el rescate de documentos de los emigrantes; las averiguaciones en los registros civiles de Canarias; de los archivos de las parroquias. “Con el único objetivo de encontrar las raíces de nuestra gente, de saber si les quedan familiares vivos; también de gestionarles las ayudas gubernamentales a las que tienen derecho”, postula González.

Últimamente, lo que más trabajo les ha dado es la tramitación de la nacionalidad de los descendientes de canarios en virtud de la Ley de Memoria Histórica.

Las actividades del centro canario son diarias, enfocadas en buena parte a un grupo unos 100 “abuelitos” que participan en el denominado grupo Renacer. Con edades entre los 70 años y los 94 años, mantienen costumbres canarias, que incluso en el Archipiélago se han maleado, cambiado o evolucionado. “Nosotros seguimos como siempre, como nos enseñaron nuestros padres con los que vinimos a Cuba siendo apenas unos niños”, matiza Isabel Cruz, hija de la capital tinerfeña nacida en 1932.

Desde 2003, este grupo da vida a los descendientes de canarios de mayor edad: desde gimnasia, conferencias, talleres y, sobre todo, mucho cariño en los salones de la casa canaria en Cuba.