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El Fiscal pide 564 años de cárcel por la muerte de 10 inmigrantes arrojados de una patera

   

EFE | Cádiz

El fiscal pedirá este lunes un total de 564 años de prisión para seis marroquíes, cuatro de ellos acusados del homicidio de diez inmigrantes que hace dos años murieron ahogados al ser arrojados al mar desde la patera en la que trataban de alcanzar la costa española de Cádiz.

En el suceso, ocurrido en la madrugada del 29 de junio de 2009, hubo quince supervivientes, entre ellos cuatro menores de edad, y al menos otros diez desaparecidos, ya que en la patera, que carecía de cualquier medida de seguridad, viajaban no menos de cuarenta personas.

La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Cádiz inicia mañana el juicio por este caso, que sentará en el banquillo a los marroquíes Abdelkarim El Anbar, Khalid Drabach, Adil Elamber y Ali Araba, acusados de diez delitos de homicidio y un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros.

Otros dos compatriotas de los anteriores, Noureddine Belabd y Rahal Benchick, también se sentarán en el banquillo acusados de un delito contra los derechos de los ciudadanos, ya que eran los encargados de esperar a la patera en la costa gaditana para distribuir por el territorio español a los inmigrantes indocumentados que viajaban en ella.

En su escrito de conclusiones provisionales, el fiscal explica que los cuatro primeros, bajo la dirección de Hassan Belabd, que también falleció en el siniestro, formaban una organización a la que las al menos cuarenta personas que se subieron a la patera habían pagado un millón de francos marroquíes (unos mil euros) para que les introdujeran ilegalmente en las costas españolas.

Para ello quedaron en la madrugada del 27 al 28 de junio del 2009 en un punto de la costa marroquí de Kenitra con una embarcación tipo patera de unos 6 ó 7 metros de eslora y “carente de cualquier medida de seguridad, por lo que muchos inmigrantes se negaron a subir en ella, aunque fueron obligados.

Al aproximarse a las costas españolas, a unos 200 metros del Cabo de Trafalgar, en los Caños de Meca, el pánico se extendió entre los indocumentados porque los miembros de la red les amenazaron con tirarlos al agua y muchos de ellos no sabían nadar.

Según cuenta el fiscal, en un momento el conductor de turno de la embarcación, tras hablar con el jefe de la red, comenzó a hacer maniobras para desestabilizar la patera hasta que consiguieron volcarla.

Se recuperaron diez cadáveres y la Guardia Civil halló en las inmediaciones del lugar a unos quince supervivientes, de los cuales cuatro eran menores de edad.

Por estos hechos el fiscal pide doce años y seis meses de prisión por cada uno de los diez delitos de homicidio que imputa a Abdelkarim El Anbar, Adil Elamber, Khalid Drabach y Ali Arabao, para los que también solicita diez años de cárcel por el delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros.

De este último delito también se acusa a Noureddine Belabd, hermano del jefe de la organización, y Rahal Benchick, los dos miembros de la red que aguardaban en la costa gaditana la llegada de los indocumentados para llevarlos a otros puntos del país.