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El juicio en Francia a ‘el Chacal’ no pasa desapercibido en su Venezuela natal

   

EFE | París

El inicio de un nuevo juicio en Francia contra el terrorista Ilich Ramírez, alías “Carlos” o “El Chacal”, no ha pasado desapercibido en su natal Venezuela, cuyo presidente, Hugo Chávez, alabó su lucha y una manifestación exigió su repatriación.

“Carlos Ilich Ramírez Sánchez fue en esa época digno continuador de las más grandes luchas que desde aquí surgieron por las causas de los pueblos y la justicia de los pueblos, así lo puedo decir ante el mundo, no tengo complejo ninguno al decirlo”, indicó Chávez a periodistas tras recibir al canciller brasileño, Antonio Patriota.

A los 62 años, de los cuales los últimos 17 ha pasado encarcelado en Francia cumpliendo una pena a cadena perpetua por haber matado a tres hombres en 1975, “Carlos” se definió hoy como “revolucionario de profesión” en el primer día del juicio en su contra por cuatro atentados mortales en ese país en 1982 y 1983.

Chávez avaló tal definición a pesar, se adelantó, de lo que digan de él en cualquier “centro de poder del mundo”, donde dijo que “se maneja con doble rasero la ética y la moral”.

En casos como el de Libia, los países de esos centros de poder, incluido Francia, dijo, “masacraron” a la población civil para matar a Gadafi.

Chávez rehusó valorar los hechos por los que se juzga desde hoy a “Carlos”, aunque aseguró que su país le daría asistencia como a cualquier otro ciudadano venezolano en el exterior.

“Tenemos una responsabilidad y tenemos que asumirla sin complejo de ningún tipo (…) y no podemos permitir que se atropelle a ningún venezolano acusado de lo que sea en ninguna parte del mundo, tenemos que velar por que se le respeten sus derechos, porque es un ciudadano venezolano”, indicó.

Chávez repasó la historia de “Carlos” recordando que fue a estudiar a Francia y que allí se enroló en la Organización para la Liberación de Palestina (OLP); el secuestro de los ministros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo en Viena en 1975; y su posterior captura en Sudán en 1994.

“Hay que recordar cómo fue capturado, por allá en Sudán donde vivía (…) en una operación violatoria del derecho internacional, fue secuestrado, que no fue que Francia pidió extradición”, señaló, al comparar este caso con la captura del “excanciller” de las FARC colombianas, Rodrigo Granda.

“Es un poco como lo que sucedió aquí con Rodrigo Granda”, señaló, al recordar la captura en 2005 en Venezuela del dirigente de las FARC cuando asistía a un foro de partidos de izquierda, en un acto que Caracas tildó de “secuestro” y generó una crisis diplomática entre los dos países.
Al ser preguntado sobre los supuestos impedimentos que “Carlos” atribuía al gobierno de Chávez para que le lleguen recursos con los que pagar los gastos del juicio, el presidente indicó que desconocía esa situación y ordenó a su canciller, Nicolás Maduro, que se pusiera al tanto.

Precisamente esa fue la principal demanda de Vladimir Ramírez, hermano de “Carlos”, al liderar hoy en Caracas una manifestación de unas pocas decenas de militantes comunistas que exigió al Gobierno de Chávez gestionar su inmediata repatriación.

Junto a una pancarta con los rostros de Chávez y de “El Chacal”, Vladimir Ramírez exigió que el Gobierno venezolano asuma la defensa judicial de quien llamó “ciudadano venezolano y revolucionario”.

“No es manteniendo silencio y en la invisibilidad a este revolucionario como se le va a defender. No es un delito del Estado venezolano defender a un venezolano de las ilegalidades del secuestrador y genocida Estado francés”, remarcó Vladimir Ramírez.

Entre consignas tales como “Carlos no es un terrorista, es un comunista” y “repatriación del comandante Ilich”, Vladimir Ramírez también condenó por “infame” la recientemente estrenada película “Carlos, el Chacal” del cineasta francés Olivier Assayas y aseguró que constituye “una condena mediática de un revolucionario”.

Sobre el reclamo de inacción que le atribuyó al Gobierno de Chávez, añadió que también la Defensoría del Pueblo “debe asumir sus responsabilidades”.

Ambas instancias del Estado venezolano deben hacer frente “a todas las ilegalidades judiciales” y penitenciarias francesas, “porque ya basta de aislamiento dentro de la cárcel, de golpizas, de vejámenes, de hacerle trampas y triquiñuelas al comandante Ilich”, agregó.